La zona es un auténtico herbolario: romero, orégano, marrubio, apio, cordelobo, menta silvestre, te silvestre, tila, cirigüeña, ruda, flor de sabugo, cola de caballo (rabo de potro), genciana (xaranzana), llanten, milenrama, manzanilla, malva, diente de león, tomillo…
Y lo de sus bosques también es verdad: hayas, robles, castaños, abedules, fresno, espinos, y en las orillas de los rÃos alisos -a los que el habla local dice: humearos.
Y también hablamos de un auténtico jardÃn silvestre: margarita, campanillas, nardos, orquÃdeas, amapolas, narcisos, violetas, lirio azul, ombligo de venus, madreselva, amémonas, trébol, correhuela, flor del cuco, brezo, lilas, milamores, salicaria, paxarinos, cimbalarias, globularios, manteigueiras, o espachavaqueiros.
No es de extrañar que en un ecosistema tan fértil aún puedan habitar las especies más amenazadas de la penÃnsula, como el oso o el urogallo. Los venados, corzos, rebecos, jabalÃs, lobos, zorros, perdices y liebres completan la gran variedad de fauna salvaje que puebla sus montes.
Situado en el sur de la franja central del Principado, hablamos de uno de los concejos asturianos con mayor proyección montañera. Limita por el sur con la Babia leonesa y Somiedo; al oeste, con Proaza y Quirós; al norte, con tierras de Miranda, Grado, Tameza y Proaza; y al oeste, otra vez con Somiedo. Todo el municipio se integra dentro del Parque Natural Ubiñas-La Mesa. En su accidentada geografÃa destacan la Peña Sobia con impresionantes paredes verticales de piedra caliza y el cordal de la Mesa por el que discurre una calzada construida en tiempos de los romanos.
Escenarios ideales para los que quieran tirarse en el prao a ver la vida pasar, pero también para los amantes del turismo activo, pues la mountain bike es aquà un medio de transporte muy usual, con muchos itinerarios posibles entre los que destaca, por su popularidad, la Senda del Oso . Las botas de montaña son el calzado más extendido en este lugar, para un senderismo sin tregua por las montañas. La escalada en las paredes calizas es muy frecuente, asà como la espeleologÃa en un buen número de cuevas naturales, entre las que sobresale la cueva Huerta, monumento natural de unos 14 km de recorrido.
Teverga ofrece un plan completo de ocio además de lo anteriormente citado. Se puede enfilar el desfiladero de Estrechura o subir a los Puertos de Marabio. Adentrarse en el Hayedo de Montegrande-Páramo, uno de los hayedos de más extensión de Asturias con vistas panorámicas del Macizo de Ubiña. Otra opción es la Subida al Puerto de San Lorenzo, desde el que admirar las vistas paisajÃsticas del valle de Valdecarzana, los cordales de Sobia y de La Mesa, el Parque Natural de Somiedo, asà como el trazado de la calzada romana conocida como CamÃn Real de La Mesa. En la braña del Rebellón podemos disfrutar de los pocos teitos que quedan de planta circular en el Principado.
Para los amantes de la historia y la cultura Teverga tiene también un buen regalo, como la colegiata de San Pedro, de estilo altomedieval, a caballo entre el prerrománico y el románico, datada entre 1069 y 1076. Monumento Nacional en cuyo el interior, además de otras imágenes, existe una talla de Cristo de finales del S.XIII.
Y aunque lo dejemos para lo último, no es lo menos importante. Hablamos del Parque de la Prehistoria, que es la colección de arte rupestre más importante de Europa y convierte a Teverga en un referente mundial del paleolÃtico. El Parque está ubicado en San Salvador de Alesga, en una superficie de entre superior a las 25 y 40 hectáreas.
Como puede verse Teverga bien merece una escapada. Además, podemos reponer el esfuerzo de tanta andanza con una gastronomÃa estrictamente autóctona: pote, caza mayor, truchas, setas, tarta de manzana, flan, arroz con leche, picadillo, callos, queso de masera, borrachinos y un largo etcétera. Y descansar a pierna suelta en las casas rurales y establecimientos hosteleros en los que lo más común es el carácter familiar y hospitalario de sus dueños.


