| Museos y Centros Culturales| Museo del Ferrocarril de Asturias |
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Súbete a la historia del tren en Gijón |
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El Museo del Ferrocarril de Asturias es uno de los pocos museos de estas características en España. Se crea con el objetivo de conservar, investigar y difundir
la historia del ferrocarril en Asturias.
Posee una importante
colección de objetos relacionados con el ferrocarril y en su exposición permanente nos ofrece una amplia visión de la relación establecida entre el ferrocarril y la historia social, técnica y económica de Asturias.
Además, cuenta con un destacado
centro de documentación que reúne un valioso conjunto de testimonios gráficos y documentales para el conocimiento de la historia de Asturias de los últimos
150 años.
El Museo del Ferrocarril de Asturias se levanta en los terrenos de la
antigua Estación de Renfe de Gijón. De sus instalaciones se ha mantenido el edificio de viajeros, destacado ejemplo de estación terminal cuya construcción data de 1872-1873. Ocupa una superficie de 17.000 m2 que incluye el edificio de la antigua estación, el nuevo edificio construido para albergar la exposición permanente, los andenes, la playa de vías, la nave polivalente y el recinto exterior.
Actualmente hay recogidos
más de 1100 elementos de todo tipo, entre ellos medio centenar de vehículos (locomotoras, coches de viajeros y vagones), señales, enclavamientos, farolas, básculas, máquinas de herramientas, telégrafos, teléfonos, fotografías, etc.
El diseño se basa en diversas unidades temáticas y un rico conjunto de piezas de colección que, distribuidas en el espacio, forman
un paisaje a través del cual podemos adentrarnos, viajar y trazar nuestras propias rutas.
El Museo ofrece más de 300 piezas en exposición, más de 50 piezas de material móvil.
Una de las colecciones más interesantes es la de vehículos de vapor, restaurados, y algunos de ellos en funcionamiento. Además presenta otros elementos: carriles, traviesas, telégrafos, llaves, aceiteras, señales, teléfonos, silbatos, relojes, impresoras de billetes, marmitas, placas, rótulos...
Cada uno de los objetos conservados puede hablarnos del ingeniero que lo diseñó, del obrero que lo construyó, de los operarios que lo manejaron y de las personas que finalmente lo utilizaron.