Cangas del Narcea ha estado tradicionalmente aislado, las malas comunicaciones y la lejanÃa de los grandes centros urbanos de la región han supuesto para esta comarca un carácter de isla recóndita dentro de Asturias. La consecuencia más positiva de este continuado aislamiento es la extraordinaria conservación de su entorno natural como en pocos lugares del Cantábrico. Una naturaleza escasamente alterada, con notables ejemplos de bosque autóctono y una fauna salvaje envidiable que ha encontrado en estas tierras uno de sus últimos reductos de supervivencia.
Este gran hábitat limita al norte con el concejo de Tineo, al sur con Degaña y la comarca leonesa de Laciana, al suroeste con Ibias, al este con Somiedo y al noroeste con Allande, concejos todos en los que el ecosistema natural es un diamante en bruto. Acercarse a Cangas de Narcea es toparse con la naturaleza por los cuatros costados, en una superficie enorme donde predomina lo inalterable y donde algunas de las desagradables lacras contemporáneas como al presión urbanÃstica, la contaminación o el estrés no pasan de ser una anécdota.
La Fundación Oso Pardo tienen en Cangas una patrulla permanente que vela por el desarrollo de los plantÃgrados. Varios enclaves narceanos cuentan con la acreditación de excelencia en materia de turismo sostenible. El rÃo Narcea y sus afluentes actúan como eje vertebrador del territorio. El mÃtico bosque de Muniellos, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, es impresionante, no menos que el hayedo de Monasterio de Hermo, el parque natural de las Fuentes del Narcea, el valle del rÃo del Coto o las omnipresentes brañas, vestigio de una cultura basada en la ganaderÃa.
El tamaño y la calidad de este espacio natural es también un paraÃso para los aficionados a la caza y la pesca en Asturias. La actividad cinegética, que cuenta con gran popularidad aquÃ, está perfectamente regulada. Los cotos salmoneros del Narcea son de los más fructÃferos del Principado; las repoblaciones con alevines y la limpieza de las cuencas fluviales es un activo más en un municipio donde ecologÃa y economÃa van de la mano permanentemente.
Aunque la humedad del Cantábrico no parece que propicie las cosechas de vino, lo cierto es que Cangas parece gozar de un microclima único, dando lugar a un viñedo repleto de variedades autóctonas. Un caldo que cuenta con denominación de origen y cuya área geográfica de producción comprende los concejos de Cangas del Narcea, Ibias, Grandas de Salime, Illano, Allande y Pesoz, extendiendose el área de elaboración al concejo de Degaña que en la actualidad cuenta con una importante bodega de elaboración. Un vino inconfundible: aromas florales y frutales propios de las variedades de la uva; caldos de aspecto limpio, brillante y trasparente. Las variedades de uva permitida son: mencÃa, albarÃn tinto y blanco, verdejo tinto, cascarÃn tinto, picapoll blaco, y albillo blanco. Todos los productores y bodegas acogidas a la denominación se someten a diversos controles, a través de la declaración de la cosecha y notificación de la fecha de la vendimia.
No menos importancia que el patrimonio natural y sus frutos cobra el patrimonio artÃstico cangués. De la larga y dilatada historia local nos hablan los abundantes túmulos y castros distribuidos por el territorio, asà como el recuerdo de las explotaciones aurÃferas romanas, visibles aún en varios lugares. Durante muchos siglos fue el Monasterio de Corias centro cultural de toda esta comarca. Hoy en dÃa es la obra monumental más importante del Concejo, declarada en 1.982 monumento Histórico – ArtÃstico Nacional. Conocido como el Escorial asturiano, está ubicado en el pueblo de Corias, a dos kilómetros de Cangas. En sus orÃgenes medievales, la regencia corrió a cargo de la orden benedictina, que pronto lo convirtió en el foco religioso, cultural y polÃtico más importante del occidente astur. La fundacion de este Monasterio dio paso a una epoca de esplendor en la zona, desde el punto de vista artistico y cultural, al construirse gran cantidad de iglesias rurales de estilos romanico y gotico. Durante la Edad Moderna el concejo fue tierra de nobles, señores y apellidos ilustres que alcanzaron gran renombre en la vida politica y economica del paÃs, construyendo a lo largo de su geografia hermosos Palacios y Casonas, que al igual que las iglesias, han llegado hasta nosotros.
La villa de Cangas del Narcea es la capital del municipio. Se sitúa en el estrecho valle donde el rÃo Luiña o el Naviego cede sus aguas al Narcea. Es la cabecera de la comarca suroccidental del Principado, concentrándose en ella todos los servicios administrativos, de enseñanza u hospitalarios. Su área de influencia comprende no solo el propio territorio municipal, sino también los concejos de Ibias, Degaña, Allande y Tineo. Entre los edificios históricos de la capital cabe destacar el palacio de Peñalba (s. XVIII) o el de los Sierra-Pambley (s. XVI). La Iglesia de Santa MarÃa Magdalena es una buena muestra del barroco asturiano.
En pleno verano, en la segunda mitad de julio, Cangas conmemora las festividades de la Magdalena y la Virgen del Carmen; esta última es la gran protagonista de las famosas descargas. En su honor se lanzan miles y miles de voladores que estallan en un espectáculo sonoro difÃcil de describir y que se conoce como La Gran Descarga. La emoción está acompañada por el estruendo sobrecogedor de la explosión de pólvora, que consigue hacer temblar la tierra bajo nuestros pies.


