Hay quien sostiene que en el puerto local, allá por el siglo XVIII, en pleno auge del comercio marÃtimo, proliferaban actividades de contrabando que eludÃan los controles portuarios a lomos de caballos negros para confundirse en la noche.
En el año 1989 aficionados locales a la hÃpica, recordando estas historias de contrabandistas, comenzaron a hacer apuestas sobre cuál serÃa el caballo más veloz en la playa riosellana. Para ello aprovechaban la franja de arena húmeda liberada durante las bajamares. Ya en sus orÃgenes, el insólito marco deportivo, denotaba una extraordinaria belleza y sentaba las bases para un espectáculo mayor que se fue fraguando con los años.
Hoy en dÃa, tras casi 20 años de rodaje durante los que se fue incrementando la participación con el concurso de más jinetes, amazonas y cuadras locales, clubs asturianos y de otras comunidades limÃtrofes, la prueba ha adquirido por fin tintes internacionales, pues ya han corrido sobre la playa de Santa Marina clubs ecuestres extranjeros, principalmente de Francia y Portugal.
Además la carrera se ha profesionalizado, pues tras años de ser una prueba exclusiva para que los aficionados mostrasen su destreza, ahora los jockeys son profesionales y los caballos auténticos pura sangre compitiendo el Viernes Santo en una prueba puntuable para el campeonato de España.
La belleza inicial de las primeras carreras se ha ido redoblando con este cambio de estatus, pues la participación de cuadras que habitualmente compiten en el hipódromo de la Zarzuela, el colorido de las ropas de los jinetes, los palcos levantados para las autoridades, la presencia de fotógrafos, televisión, radio y la multitudinaria presencia de público, convierten a la bella playa local en un escenario más espectacular si cabe.
Las carreras riosellanas tienen el objetivo de convertirse en un evento ineludible del calendario ecuestre, siguiendo la estela de otras carreras con más arraigo en el tiempo, como la de Sanlúcar de Barrameda con la que guarda muchas semejanzas. Los propios organizadores del certamen andaluz han asisitido a Ribadesella con el fin de colaborar y prestar sus conocimientos.
No se descarta que la carerra en Ribadesella sea más popular y entretenida en un futuro, empleando un recurso lúdico como las apuestas, que ya hacen furor en la prueba gaditana.




















