En el año 2000 fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO y actualmente es el espacio natural más protegido de todo el Principado. Para verlo hay que contar con un permiso especial y sólo se permite la visita de veinte personas diarias. Acceder a Muniellos es casi un privilegio, lo que nos hace sentirnos como náufragos en una isla insólita, localizada en el extremo suroccidental de Asturias, sobre los cordales que separan los concejos de Ibias y Cangas del Narcea.
El bosque integra tres montes completos: el de Valdebois, el de Muniellos y el de La Viliella. El primero se sitúa Ãntegramente en el concejo de Ibias y los otros dos en el de Cangas del Narea. Una extraordinaria reserva natural contiene la mayor diversidad biológica de la cordillera cantábrica, con una abrumadora proliferación de hongos, lÃquenes, asà como unas 400 especies de setas. Robles de distintos tipos y de hasta seis metros de diámetro, hayedos y abedules, en las zonas más sombrÃas, salpicados por la continua presencia de acebos y tejos. Las especies de ribera como el fresno y el álamo se mezclan con el avellano, el serbal y el boj. Sin lugar a dudas su patrimonio natural es tan inmenso que hace que merezca el auténtico apelativo de bosque, un bosque infinito, pues aunque tenga fronteras territoriales no las tiene en contenido ni en su alto grado de naturalidad. Muniellos se asienta sobre un sustrato paleozoico de unos 500 millones de años de antigüedad. Su origen glaciar aún se puede constatar en las famosas lagunas del Pico de la Candanosa, que se esconden entre valles, senderos y cimas. La ascensión a estas lagunas: La Peña, Grande, Fonda y La Isla conforman uno de los recorridos de máximo interés entre los amantes del senderismo. Las lagunas se sitúan por encima de los 1.400 metros de altitud, rodeadas de un circo de montañas antiquÃsimas, y en sus aguas se reflejan todas las tonalidades del bosque.
En Muniellos llueve mucho, lo que facilita su regeneración constante. Una pluviosidad muy elevada y una temperatura de 10 grados en la media montaña y por debajo de los 6 en la región de cumbres, ayuda a conservar constante una humedad básica para el desarrollo de tanta clase de vida en su seno. La nieve es frecuente durante la estación frÃa, llegando a permanecer gran parte del invierno en las zonas más elevadas y proporcionando más agua vital a este territorio pasado por agua. Los tres valles del gran bosque: La Candanosa, Las Gallegas y La Zreizal, confluyen en el rÃo Muniellos que, tras superar el angosto desfiladero de Tablizas, se unen al rÃo Narcea. En esos tres valles confluyen a su vez una multitud de regueros y arroyos, tantos como dÃas tiene el año, de acuerdo con un dicho popular.
Muniellos se camufla de distintas formas al ritmo de las estaciones. La neblina, las inclemencias y el hielo da paso a la primavera, cuando la foresta explota en mil colores. La época de mayor afluencia de visitantes es el verano, pero el bosque muestra todo su esplendor en primavera y en otoño. Abril y Mayo, por un lado, y Octubre y Noviembre, por el otro, son los mejores meses para descubrirlo. Sin embargo, el invierno es la mejor época para la observación de la fauna: más de ciento sesenta especies para admirar. CaÃdas las hojas, corzos, rebecos, jabalÃs, zorros, picos medianos o gatos monteses quedan más al alcance de nuestros prismáticos aunque se muestren escurridizos en los entresijos del bosque. Lobos, osos y zorros ocupan su espacio entre la maleza, más escondidos a ojos humanos, pero sà vemos el vuelo del azor, ocasionalmente el águila real, y la presencia abundante de nutrias junto a los múltiples cursos de agua. En este territorio podremos deleitarnos, además, con la mayor y más estable población de urogallo de toda la cordillera astur.



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