Hoy en dÃa, desde hace una década, nuevos elaboradores tratan de salvar un patrimonio envidiable.
Aunque la humedad del Cantábrico no parece propiciar las cosechas de vino, lo cierto es que en Cangas goza de un microclima único, dando lugar a un viñedo repleto de variedades autóctonas. Los caldos cangueses cuentan en la actualidad con seis bodegas adscritas a la Indicación Geográfica Protegida (IGP): Obanca, Pesgos, Monasterio de Corias, Muriella, Chicote y Chacón Buelta. Con esta denominación el vino de Cangas tiene una protección y diferenciación dentro de la Unión Europea.
El área geográfica de producción comprende los concejos de Cangas del Narcea, Ibias, Grandas de Salime, Illano, Allande y Pesoz, también Degaña, que en la actualidad cuenta con una importante bodega de elaboración que utiliza uva procedente de la producción asturiana. Se trata en todos los casos de un vino ligero con toques a madera, buen gusto, cierta acidez y cuya graduación es equilibrada: 10,5 grados de mÃnimo para el vino tinto y 9,5 para el blanco.
Su métodos de elaboración siguen fórmulas tradicionales. Los distintos tipos de uva autóctona que podemos encontrar son: el carrasquÃn, el berdejo y el albarÃn. La de mayor producción es la mencÃa importada a finales del siglo XIX tras la plaga de la filoxera. El color del vino tinto varia entre el rojo violáceo y el rojo púrpura, mientras que el del blanco varia entre el amarillo paja y el verde amarillento. Según las catas enológicas hay dos tipos de uva que sobresalen por encima del resto: el albarÃn negrÃn y el albarÃn blanco; siendo sobre todo ésta última en la que depositan más confianza los bodegueros. Atendiendo a las catas, las propiedades generales de las distintas cosechas puedan resumirse en estos atributos: aroma cueva humeda, algo de picotas, y
ligero en boca con un punto de acidez que recuerda a la sidra.
Las viñas en esta zona están plantadas en suelos de pizarra, normalmente en pendiente y cuentan con una edad superior a los 80 años. Los viñedos están formados por pequeños pagos que dan forma a un paisaje laberÃntico y algo caótico. La plantación de los viñedos oscila entre 3000 y 6000 cepas por hectárea, fijandose la producción máxima de uva por hectárea en 10.000 Kilos, y todos los productores y bodegas acogidas deben de someterse a diversos controles, a través de la declaración de la cosecha y notificación de la fecha de la vendimia.
Es precisamente la vendimia, y más concretamente la fiesta de la vendimia la que anualmente muestra todo el saber hacer y el buen vino de esta tierra a todos aquéllos que se acercan hasta la localidad de Cangas del Narcea.
Del 7 al 21 de Octubre las calles céntricas de la villa se llenan de puestos de artesanÃa y productos tradicionales. Fuertemente escoltados, el carro y las uvas desfilan por las calles, prestas para ser pisadas como manda la tradición en la plaza de la Oliva, frente a la basÃlica de Cangas. Al son de gaitas y tambores, y encabezado por las diferentes cofradÃas que se dan cita, el carro del paÃs avanza entre los presentes hasta la plaza. La uva se transporta en maniegas y se pisa sin más ayuda que los pies descalzos de los mozos. Tras este acto en un carpa anexa se celebra una monumental espicha a base de productos autóctonos y más vino de Cangas. A lo largo de la jornada se realizan visitas gratuitas a las Bodegas del Narcea y a las más tradicionales del popular barrio de Santiso.
En cualquier época del año podemos acercarnos a dos museos o centros de interpretación del vino de la zona. Uno está ubicado en Pesoz, y en él se nos presenta la historia de la elaboración de los vinos del municipio. En su bodega se elabora el caldo, se imparten cursos de formación y se realizan catas.
El otro centro se sitúa en la propia villa de Cangas del Narcea, y su origen se vincula a la presencia de un pequeño monasterio de principios del siglo XI. El edificio, de dos siglos de antigüedad, tiene como pieza central de su exposición una antigua prensa destinada a hacer la pisada de la uva.


