A lo largo de los 35 kilómetros costeros de Llanes, aguardan una inusual densidad de aldeas, y una arenosa rutina con calas estadÃsticamente probables cada mil metros.
En calas como la de Buelna, en la esquina más oriental de la costa llanisca, o la de “Gulpiyuri”, cercana a la céntrica aldea de Naves, el mar es casi un error. Esta última ha sido declarada monumento natural. Si el bañista acude en bajamar no encontrará más que un rastro de arena cercado por peñas. Pero sube la marea y por los resquicios de su cercado natural entra sigilosamente al agua hasta convertir el arenal en una piscina exótica en plena pradera.
Para ser más exactos, y aportar alguna cifra a las dimensiones de estas playas, la longitud varÃa de los 20 metros de la de Villanueva, hasta los 1200 de San AntolÃn. El gran grueso pueden llamarse calas estrictamente, y no superan los 150 metros de longitud, si bien nos las encontramos también mayores, como la de Vidiago de 200 metros, Toró: 220, AndrÃn: 240, Barro: 250 (una de las más concurridas en verano), Toranda (bandera azul europea): 300, Ballota: 350, Cue: 380, Palombina: 300, Borizu: 400, Torimbia (para los practicantes del nudismo, de extraordinaria belleza): 500, EL Portiello de San MartÃn: 750.
En su mayorÃa resultan rincones inolvidables, con escasas huellas de urbanización directa en la costa, playas de una estética casi virgen que desde aquà emplazamos a disfrutar con respeto y sentido ecológico. También conviene respetar los turnos de las estaciones y no disfrutarlas estrictamente en julio y agosto, cuando algunas de ellas presentan una gran afluencia. Las playas de Llanes son un escenario privilegiado para un paseo reconfortante casi en cualquier mes del año. En primavera y otoño la ocupación suele ser muy baja, y no es del todo imposible pegarse un baño, ya que los meses de mayo, junio y septiembre suelen incluir dÃas favorables para bañarse y tomar el sol ocasionalmente. Lo mejor es estar bien informados en materia metereológica, lo cual tampoco supone una creencia ciega en los partes televisivos, ya que la imprevisibilidad del tiempo es casi una verdad asturiana. Los aparatos para medir la climatologÃa no suelen adaptarse a esta arbitrariedad por más vueltas de tuerca que reciban sus mecanismos.
Reseñar también que las playas de Llanes no son playas al uso en muchos casos. Presentan una idiosincrasia agreste difÃcil de encontrar en otro lugar. A la invasión de los prados en los lÃmites de la playa misma, suelen acompañar rocas majestusamente talladas que como obras de un fino escultor se disponen por aquà y por allá para ser admiradas. Los islotes y los castros suelen ser frecuentes, y destaca en este sentido la playa de la Ballota con un enorme castro equidistante del arco de la playa que hace las delicias de los que la contemplan desde las alturas.
Encajadas como se encuentran en pequeños rotos de los acantilados, las playas llaniscas suelen convivir también con enormes formaciones geológicas erosionadas que crean puentes naturales y escenas inusuales en otras costas. Destaca en este sentido la playa de Cuevas del Mar, de fantástica belleza por las oquedades que presentan las rocas por doquier. Está situada en la bella aldea de Nueva de Llanes.
Aunque a estas alturas resulte de perogrullo, el grano de la arena de estas playas es blanco, en algunos casos blanquÃsimo, y fino, finÃsimo donde más ha batido el mar. Las condiciones del baño suelen ser propias de aguas tranquilas en temporada estival, aunque tampoco es una verdad absoluta más que para las calas muy recogidas en sà mismas. Las playas abiertas al mar, aunque disfruten en verano de cierta tranquilidad marÃtima pueden resultar peligrosas si los malos dÃas no se respetan por parte de los bañistas. En la mayorÃa de las playas, las que presentan una concurrencia alta o media, existe personal de socorrismo y vigilancia.
La accesibilidad es casi siempre buena. A la mitad de ellas se puede acercar uno en coche, llegar a la otra mitad supone sin embargo un pequeño ejercicio de caminante. En algunos casos extremos el acceso resulta un tanto difÃcil o tortuoso. Aunque éstos se cuentan con los dedos de una mano.
Al extremo de las playas más reconditas y escondidas se opone en este caso una decena de playas que por su cercanÃa al nucleo urbano de la capital del municipio, o también a villas cercanas de gran tradición turÃstica, como Celorio, Miembro o Poo, gozan de un magifico ambiente en temporada estival. La playa de esta última localidad es excelente para el baño de los más pequeños, ya que con marea alta más parece una piscina infinita que un trozo del mar Cantábrico.
Al igual que en un buen restaurante, donde existe una carta amplia para el gourmet, en Llanes hay playas para todos los gustos y es muy difÃcil que uno se quede sin comer o coma por comer.



























1 Opiniones para Las playas de Llanes
23 diciembre 2011
Unas playas preciosas en las que perderse. En mi tienda de té somos seguidores de vuestra página. Mis más sinceras felicitaciones por la información que facilitan.