El Macizo de Peña Ubiña es tras los Picos de Europa el principal sistema montañoso de la Cordillera Cantábrica. La reciente declaración del Parque Natural Ubiña-La Mesa convierte a este espacio en el quinto parque natural del Principado. Con él la superficie protegida en Asturias supera el 35% de su territorio, el más alto nivel de protección natural de toda España.
Limita al sur con la provincia de León, al oeste con el Parque Natural de Somiedo y al norte con los concejos de Belmonte de Miranda, Grado y Proaza.
Una de los aspectos más destacados de este privilegiado paisaje es el intenso modelado glaciar, una huella geológica que es más evidente en el amplio valle de los Puertos de Agüeria, en el centro del Parque: uno de los parajes más hermosos de éste. La mejor vista de estos puertos se alcanza en la cima de la cercana Peña Rueda, pirámide caliza de 2.155 metros de altura. La ruta para acceder a ella parte de la aldea de Lindes. Durante la ascensión se observa en las laderas las distintas tonalidades de los pastos, de color más pardo allà donde la nieve ha tardado más tiempo en retirarse. Los antiguos sistemas glaciares también se observan claramente en la Veiga el Robezo, Socellares y Llaseiru. Circos glaciares, artesas, cubetas o morrenas; cicatrices geológicas de un pasado donde la nieve era perpetua en esta zona.
Hacer cumbre dentro de los lÃmites de este Parque es relativamente sencillo, pues existen montañas para todos los gustos, con decenas de opciones: desde el senderismo más relajado hasta la más arriesgada escalada. En el extremo meridional se localiza el macizo de Peña Ubiña, la segunda montaña más alta de la región tras los Picos de Europa, con altitudes superiores a los 2.400 metros (Picos del Fontán y Peña Ubiña con 2.417 metros), asà como los Huertos del Diablo, con picos que superan los 2.100 metros. En el lÃmite con Somiedo se alza el cordal de La Mesa, con 1.830 metros en el Alto de la Cugurza y Peña Negra. En la zona norte del Parque, entre Quirós y Teverga, se encuentra el extremo meridional de la Sierra de La Sobia, con alturas superiores a los 1.600 metros.
Abundan también las grutas y simas, como el complejo del Trabe, Vallina el Corro o ManÃn, subsuelos estudiados y topografiados por espeleólogos desde hace años. La Cueva Huerta, en Teverga, cuenta con galerÃas de catorce kilómetros y está catalogada como monumento natural. Es de destacar el interesante desfiladero de origen kárstico, formado por el rÃo Val de Sampedro, que va desde la localidad de Fresnedo hasta la de Páramo, en la que se encuentra la citada Cueva Huerta.
El Parque Natural de las Ubiñas destaca por la gran abundancia de hayedos -con más de 5.000 hectáreas- y bosques de roble y abedul, que ocupan más de 500 hectáreas. También hay una notable presencia de milenarios tejos. Por encima de los bosques dominan extensas áreas de pastizales que abastecen al ganado autóctono desde siempre. Aquà también se han alimentando tradicionalmente los rebaños de merinas trashumantes, procedentes de Castilla León o Extremadura.
El Parque forma parte del extremo oriental de la población osera, la que se encuentra en mejor estado. El urogallo mantiene en las áreas forestales de la zona varios cantaderos en uso y encuentra refugio en las numerosas acebedas. En las áreas bajas, la presencia de importantes masas forestales permite el asentamiento del jabalÃ, corzo, azor o gavilán. Si bien las especies de alta montaña son más representativas en el Parque: rebeco, águila, buitre o alimoche.
El patrimonio arqueológico y etnográfico, asà como el mantenimiento de los usos tradicionales de la tierra, son otros valores añadidos a los naturales. El poblamiento es escaso en toda la zona y se sitúa a orillas de los rÃos principales. La comunicación entre pueblos y aldeas se realiza por carreteras inéditas, resultando especialmente bello el trazado que desde Campomanes conduce al Puerto de la Cubilla por Tuiza.
En general, se trata de un espacio rural basado en la ganaderÃa de vacuno; más concretamente de la raza Asturiana de los Valles. En los pueblos se pueden encontrar buenos ejemplos de la arquitectura tradicional de la montaña asturiana, con viviendas levantadas en mamposterÃa de piedra y corredores de madera. Junto a estos núcleos de los valles coexistieron las brañas de las montañas, en las que se construÃan sencillas cabañas de piedra con cubierta de teja o de escoba (teito), además de los llamados corros o cabanos, construcciones circulares con una falsa cúpula de piedra. En el concejo de Teverga se conservan buenos ejemplos de estas brañas, como las de Tuiza, El Rebellón, Llamaraxil o FunfrÃa. La riqueza etnográfica del Parque se extiende a la conservación de las tradiciones locales, artesanÃa, gastronomÃa y folclore caracterÃsticos.
Los Abrigos Rupestres de Fresnedo localizados en el entorno del pueblo de Fresnedo, en Teverga, son lo más representativo de un rico patrimonio arqueológico. Se trata de un conjunto de cinco covachos con numerosas representaciones pictóricas datadas de la Edad del Bronce -Edad del Hierro. De la época castreña se conservan restos de castros en la Focella y Barrio (Teverga), asà como en La Picona en Ricabo y El Collao (Quirós).
Sin duda uno de los elementos más afamados de esta zona es el Camino Real de La Mesa, calzada romana que discurrÃa por la cresta de los cordales que hoy delimitan los concejos de Somiedo y Teverga (Cordal de La Mesa), asà como los de Belmonte de Miranda y Grado (Cordal de Porcabezas). Esta vÃa, quizá tan antigua como los primeros indÃgenas astures, comunicaba los principales pueblos romanos de Asturias con los de la Asturica Augusta (Astorga).



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