Playa de San Lorenzo, Gijón 

La playona de Gijón

Playa de San Lorenzo, Gijón

El paseo del Muro y la playa de San Lorenzo dibujan una de las fachadas marítimas más conocidas y populosas de Asturias. El dinamismo de toda una ciudad como Gijón parece volcarse en este espacio. Aquí encuentra el horizonte más propicio para el talante abierto y activo de su ciudadanía. Cometas, tablas de surf, patines, bicicletas, voley, fútbol, footing, castillos de arena, baños, competiciones deportivas, tumbonas, casetas de baño, sombrillas y mucha gente.

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Mapa: cómo llegar a Playa de San Lorenzo, Gijón


Coordenadas
Latitud: 43.5422020
Longitud: -5.6571865

Bulliciosa cuando el tiempo lo permite; y eso que aún en los duros meses de invierno, el Muro sigue siendo un referente para el paseo, la contemplación, el entrenamiento físico, así como para bañistas y surfistas intrépidos.

El trajín de este gran arenal urbano nunca baja la guardia.

Con una longitud de 1.550 metros y forma de concha, hablamos de una de las playas más emblemáticas del Principado. Si tomamos una panorámica aérea vemos que la bahía de Gijón está partida en dos por el Cerro de Santa Catalina, antiguo asentamiento romano sobre el que se emplaza el barrio marinero de Cimadevilla. A un lado del cerro queda la playa de San Lorenzo, hasta el monte de La Providencia, y al otro los dos puertos, el deportivo y el comercial, y las playas nuevas: La playa de Poniente y la del Arbeyal. La primera se ideó en los aledaños del puerto deportivo, concretamente en el espacio urbano conocido como El Fomento, invadiendo la que fuera una zona de ocupación astillera y extendiéndose también unos 1.500 metros de longitud.

En el extremo este de San Lorenzo, vemos que el paseo del Muro continúa más allá de la propia playa, es la conocida senda costera del Cervigón, un recorrido marítimo de más de 2 kilómetros que nos acerca otras playas como la del Rinconín o la de Peñarrubia. Este gran paseo es una especie de colofón a la intensidad marítima de San Lorenzo.

La “playona” es el gran anfiteatro de la historia de Gijón. Por ella pasaron los romanos, fue campo de batalla en casi todas las épocas antiguas, zona de juegos para la infancia de Jovellanos (su casa natal encontramos en las inmediaciones del barrio de Cimadevilla) y área de expansión para una ciudad que se tomó prestado la mayor parte del arenal en aras del desarrollismo urbano.

La historia de la playa durante el siglo XX no puede desligarse del crecimiento de la ciudad. La acción demoledora del mar, que batía abiertamente sobre Gijón, y la arena impedían la expansión urbana hacia el sureste. El propio Jovellanos fue un visionario en este punto. El ilustrado, que disfrutaba de frecuentes paseos por el litoral gijonés, había propuesto a la corporación municipal la construcción del muro de contención y tuvo parte decisiva en su realización. El final de las obras, sin embargo, no llegó hasta la primera década del siglo XX. En 1933 se construyó la escalera monumental de acceso a la Playa, la conocida Escalerona, con el fin de solventar los problemas que planteaba el masivo acceso al arenal. Los baños se habían puesto de moda ya desde finales del siglo XIX y eran varios los balnearios que existían en esta zona.

Gijón se extiende actualmente hasta el mismo límite del mar con grandes inmuebles. Edificios altos que quizás para alguien puedan resultar molestos o antiestéticos pero que bien mirados no son tanto, pues el urbanismo playero de Gijón, a pesar de ser grandilocuente, no resulta desorbitado ni aberrante. Para esta gran ventana al Cantábrico se proyectan sin embargo distintas soluciones correctoras. La idea es una remodelación integral, homogeneizar en la medida de lo posible el aspecto de las fachadas y emplear tiempo y dinero en un proyecto que resulte factible y compatible con las necesidades futuras de la ciudad.

Actualmente, en esta cabecera marina de Gijón encontramos multitud de comercios, restaurantes, chigres y tascas en las que disfrutar de los productos y gastronomía gijonesa. Un gran escaparate de los servicios que también lo es para el ocio y la cultura, con museos y galerías de arte cercanas. Además, San Lorenzo es una vía urbana de primer orden, pues comunica de forma sencilla y amena los dos extremos de su casco urbano. Sus escaleras numeradas son también paradas fijas del tiempo libre ciudadano. Las citas en la escalera cual o tal, son muy habituales. “Quedar” en San Lorenzo es una buena manera de encontrase a la primera, así como un punto de partida muy bueno para caminar hacia cualquier parte.

Información de interés

Playa vigilada con unas condiciones de baño marcadas por un moderado oleaje. Tiene todos los servicios necesarios para una agradable estancia: duchas, lavapiés, fuentes, aseos, papeleras, contenedores, aparcamientos. Guardarropa y taquillas, alquiler de tumbonas y limpieza diaria del arenal. Cuenta con servicios médicos y de primeros auxilios. Torres de vigilancia, embarcación de rescate, balizamiento de zonas de baño, policía, servicio de megafonía e información turística.

Atractivos: turísticos, pesqueros y deportivos (windsurf, surf, vela, motonáutica, fútbol playa, voleibol).

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