Muchos locales como Casa Gaspar, El Rompeolas, El Carroceu, Llantares de Mar, El Campanu o La Portiella (de los que enseguida hablaremos) han sabido guardar la esencia de la comida riosellana como un tesoro y, a la vez, potenciar su gastronomÃa propia y meritosa con la mejor sidra de la región.
Las sidrerÃas proliferan en todo el concejo, aunque principalmente en la capital. El prestigio de estos puntos de encuentro se constata en el ambiente extraordinario que se vive puertas adentro. Con la llegada del buen tiempo, el carisma de estos locales es aún más palpable, pues las terrazas son una prolongación de más ambiente, más sidra, charlas, y buenos platos.
En el casco antiguo destacan sidrerÃas de siempre como Restaurante El Rompeolas, con una solera que le viene de muy antiguo y que se percibe inmediatamente en su interior: espacioso y rústico, de paredes empedradas y muy bien conservadas que se adornan con motivos de caza y labranza. Al fondo cuenta con un comedor y una espaciosa terraza que antiguamente hacÃa las veces de bolera. Aquà acompañaremos la sidra, o viceversa, con tapas apropiadas como los chorizos a la sidra, embutidos o sardinas. La oferta culinaria la completa su restaurante anexo con excelentes cocidos y platos tradicionales, como la fabada, que en este sitio tiene nombre propio, o el pitu de caleya, elaborado con productos del corral y la huerta riosellana. Los pescados y mariscos no van a la zaga: lubina, merluza, pixÃn, bonito, sardinas.
Otro punto de referencia, encrucijada además de la vida social en el casco antiguo, es SidrerÃa Casa Gaspar, situado en la bella plaza de la Iglesia. Un lugar muy agradable, coqueto, recogido y rodeado de un buen número de inmuebles de corte marinero que nos hace sentir el peso de una cultura. Casa Gaspar es una sidrerÃa que acumula seguidores y ambiente. Este local es más que apropiado para alcanzar ese punto de euforia y calor humano que acompaña a la sidra. Además, ésta última no tiene desperdicio entre sus cuatro paredes ni en su amplia y concurrida terraza, como tampoco lo tiene la inusual variedad de tapas autóctonas, ni algunos platos de primera lÃnea: el cachopo especial de la casa, la lubina o el xáragu a la plancha.
La SidrerÃa Carroceu es un referente claro de la buena sidra en Ribadesella. Uno de los primeros locales de la villa que se especializó en el escanciado y las buenas tapas. La sidrerÃa está ubicada en el mismo muelle de Ribadesella, lo que refuerza más aún su caráter marinero y lo convierte en un lugar privilegiado para disfrutar de la rÃa local. Un interior rehabilitado y con una esmerada decoración convierten al Carroceu en un espacio único. Su terraza es una de las más concurridas de la localidad, y suele ser lugar de citas multitudinarias con la llegada del buen tiempo. La sidra es de calidad extra (Sidra Cortina), los escanciadores auténticos profesionales. Todo esto hace que el ambiente sea excepcional y sidrero por encima de todo.
Llantares de Mar es un restaurante – sidrerÃa. Ubicado en el centro de la villa, frente a la Plaza Nueva. El local es un mirador privilegiado, pero además cuenta con buena sidra, tapas y suculentos platos de gastronomÃa local entre los que destacan los pescados cantábricos y el marisco: besugo al horno, bonito a la sidra, Xaragu, paella de mariscos…
En el puerto riosellano se ubica la MarisquerÃa Restaurante El Campanu, su dueño es un apasionado de la gastronomÃa autóctona, en sus locales -en Ribadesella y en Cangas de OnÃs- ofrece pescados y marisco frescos de primera calidad, capturados mayoritariamente en Ribadesella y otros puertos asturianos. Lubinas, almejas, pixÃn, merluza, xárago… todo regado con una buena sidra.
En la bella aldea de Tereñes, con unas vistas extraordinarias de los pedrales y el mar Cantábrico, puedes disfrutar en la SidrerÃa La Portiella de un ambiente sin igual. Al sol, en el jardÃn, se escancian unas botellinas de buena sidra, acompañando unas deliciosas tapas de parrochas, pulpo o pantrucu, plato de origen riosellano, primo de las morcillas tradicionales. También tienen fama sus pescados al horno, del mar a la mesa en escaso tiempo, con un sabor unico. Muchas son las razones para acercarse hasta acantilados de Tereñes.









