Ruta a la Xamoca

Una cima con mucha vista

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En plena Reserva de la Biosfera, en el Parque Natural de Redes, se dibuja contra el cielo este pico perfectamente perfilado. La Xamoca, con sus 1.283 metros de altitud, es una buena opción si se quiere afrontar una excursión de media montaña. Alrededor de cinco horas es el tiempo estimado que tarderemos en recorrer los 15 kilómetros de ruta. Bosques, colladas y majadas se suceden antes de afrontar los escalones calcáreos que nos encumbran en la cima.

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El recorrido de la ruta La Xamoca se inicia en la localidad de Campiellos (530 metros), por una pista de hormigón que sube en dirección NO hasta la collá del Arcu (628 metros). En Campiellos, por detrás del panel informativo que nos detalla la ruta, tomamos un camino que transcurre por delante de un hórreo, entre las casas. Caminamos por la pista de hormigón que en forma ascendente sale hacia la izquierda y pasa por delante del depósito de aguas del pueblo, situado en medio de un paraje cubierto por un tupido bosque donde impera el castaño. La pista continúa en pendiente, a la sombra de los árboles, alcanzando el collado del Arcu, que tiene a su vera una cabaña remozada. Seguimos bajo la penumbra del bosque, y nos aproximamos a la collada Ricau. Atrás va quedando la zona boscosa. El trazado de la pista hace una pronunciada curva hacia la derecha, y toca un tramo de dura pendiente hasta llegaa a un lugar donde la senda marca otra pronunciada curva a la izquierda, y que constituye un fantástico balcón-mirador hacia todo el valle del arroyo de Comillera. Desde aquí podremos admirar en todo su esplendor el pico Peña Blanca y todo el cordal que desde su cima se prolonga hacia la derecha para desembocar en el collado Saus y el paredón rocoso que culmina en la Peña La Xamoca.

Tras un último tramo de subida accedemos la majada de Llagos, encontrándonos con sus primeras construcciones de pastores. Llagos es una majada de cabañas restauradas y praderías ubicadas al pie de La Xamoca. Un idílico marco natural. En la margen izquierda hay una amplia y empinada pradería, en cuya parte alta hay una fuente-abrevadero donde podemos llenar la cantimplora. Un agua con la que podemos deleitar nuestra sed, pues no en vano el agua de toda esta zona ha sido declarada “agua mineral-natural”, la primera declaración de este tipo en un espacio protegido de Asturias, y la sexta que lo consigue en todo el Principado.

En las inmediaciones de esta majada existe un mirador de auténtico lujo: una verde y plana pradería, bien cuidada, y delimitada con una rústica valla de madera, donde dos buenas mesas conforman un improvisado merendero; el borde meridional de esta campa se ve jalonado por un bonito y ancestral texu que proporciona una agradable sombra. Desde aquí podemos recrearnos con las impresionantes vistas a nuestros pies: el pueblo y el embalse de Rioseco.

Unos metros más arriba, en la misma pradería, hay un fuste de madera que sostiene dos paneles indicadores: hacia la izquierda señala a La Xamoca, y hacia la derecha al collado Unqueru. Siguiendo la indicación hacia la Xamoca nos volvemos a introducir en un pequeño bosque, con sendero marcado y abundantes marcas senderistas. Salimos del bosque, continuando la ruta a media ladera del cordal (por la vertiente Oeste) por un terreno mixto de vegetación de matorral bajo y piedras calizas.

La ladera de la vertiente norte del pico está tapizada por un frondoso bosque de hayas. Coronamos la Xamoca, y disfrutamos de una merecida y placentera parada en la cima. Sin darse cuenta pasa volando el tiempo y se disfruta de una espléndida vista; hasta donde alcanzamos a ver, con un día despejado, descubrimos los concejos de Sobrescobio y Laviana y parte de los de Piloña y Caso con todo su paisaje montañoso.

Emprendemos nuevamente la marcha, retomando el tramo final de la crestería hasta la bifurcación de la señalización, y esta vez tomamos el camino del Collado de Unqueru. Una pequeña angostura entre dos piedras es la antesala del bosque del Monte de Falafría. La vereda discurre a media ladera, atravesando el bosque, hasta llegar al collado de Faidiellu. Se bordea el Picu la Carba para ganar el Collado de Unqueru, reconocible por el pequeño promontorio existente entre los prados. Desde este punto, hay que dirigirse hacia la cabaña derruida que puede verse unos metros más abajo y tomar el sendero que, por la izquierda, cruza en diagonal una zona de encharcada en dirección a las cabañas de Espines, desde donde se inicia el descenso.

El camino salva el fuerte desnivel existente entre Espines y Práu Ríu y prosigue valle abajo junto al río, hasta cruzarlo por un puente de hormigón con barandilla de madera. Siempre sobre el sendero descendente más marcado, dejando las desviaciones que conducen a Campiellos, se cruza un bosque de castaños centenarios y, tomando en todas las bifurcaciones la senda que sigue de frente, se alcanza la cabaña de Güergu, de la que parten dos caminos. El de la derecha conecta con la carretera de Rioseco, destino final de nuestra excursión.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com