Avistar osos en Asturias

Osos en libertad

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Se calcula que la colonia osezna supera los 200 individuos, en su mayoría en el occidente asturiano. Este hecho habla por sí mismo: Asturias tiene la más alta calidad ambiental de la Península. Por eso ver osos en libertad es un ejercicio responsable, sujeto a una estricta normativa y a una regulación creciente.

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Hace tan sólo unos años, pocas personas podían presumir de haber visto un oso en libertad; como mucho alguna huella o un excremento. En la actualidad, los osos pardos son avistados con regularidad en las montañas asturianas porque su población se ha triplicado en las últimas décadas.

¿Podemos ver osos?

Las posibilidades son nulas sin el acompañamiento de guías cualificados, con conocimientos muy precisos sobre el territorio y el comportamiento de los plantígrados. Aventurarse por inciativa propia en los montes asturianos, no sólo es perder el tiempo sino una temeridad, pues éstos pueden sentirse amenazados por la presencia humana y reaccionar violentamente. Además, está terminantemente prohibido y penado por ley molestarlos o perturbarlos. Nos podemos ir con Geoface.es a su ruta para avistar osos. Viven en reservas integrales cuya visita está prohibida en unos casos y es de acceso restringido en otros. La preservación de estos espacios naturales ha sido esencial para la reproducción de los osos.

Aún con todo, podemos verlos. Debemos seguir unas normas básicas y tener paciencia. En primer lugar, contratar los servicios de profesionales. Ellos nos indicarán si las condiciones son favorables o no, y nos guiarán a los miradores u observatorios más idóneos. El avistamiento nunca está garantizado. No hay que desesperar. Si es preciso, habrá que acceder a estos lugares durante más de un día o dos. Nos encontramos a más de un kilómetro de distancia. Desde los observatorios, con nuestros telescopios y/o prismáticos peinaremos las laderas y los claros de los bosques donde se esconden. La mejor época para hacerlo es la primavera, pues cuando aprieta el calor pocas veces salen del interior del bosque.

Si no hemos tenido suerte con los osos, la tendremos por otros motivos. Sentiremos la emoción y la magia de la naturaleza, comprenderemos el incalculable valor que tienen los espacios protegidos; oteando todos los rincones con nuestros teles. Los osos conviven con otras especies características de los bosques caducifolios europeos en general y de la fauna ibérica en particular: aves rapaces, venados, jabalíes, rebecos, gatos monteses, zorros y lobos.

¿En qué zonas viven los osos pardos?

Osas adultas con oseznos y grandes machos son avistados cada año en las montañas de Teverga, Somiedo, Cangas del Narcea, Degaña e Ibias; territorios surcados por grandes masas forestales autóctonas y caracterizados por un excelente estado de conservación. Esta es la zona (suroccidente de Asturias) con mayor presencia de individuos de toda la cordillera Cantábrica.

La paulatina recuperación de la especie en Asturias parece poner fin a una historia trágica. Al rey Fávila, hijo de Don Pelayo, lo mató un oso en el año 739. En aquella época eran muy abundantes y matarlos era una forma de demostrar el valor ante los súbditos. Durante siglos fue el mayor trofeo de caza. Una vez prohibida su caza, el furtivismo mermó la población durante décadas. En 1962 había en Asturias 77 osos.

El hecho de que se hayan alzanzado los dos centenares de ejemplares -gracias a décadas de políticas conservaccionistas- no es sinónimo de supervivencia a largo plazo. Para que esto fuese una realidad y se alejase completamente el peligro de la extinción sería necesario alcanzar el número de 500 reproductores. Los investigadores calculan que en una población osera sólo una cuarta parte tiene capacidad de procrear. Así que el oso pardo cantábrico sólo estaría realmente a salvo cuando sume al menos 2.000 individuos.

El reto para los próximos años es la identificación y adecuación de los corredores por los que los machos migran entre el occidente y el oriente asturiano. La población osera oriental lleva años estancada, con no más de 30 individuos; la misma cifra que cuando en 1989 se inciaron los programas de recuperación de la especie. La Fundación Oso apostó en su día por trasladar ejemplares para conseguir un cruce artificial y favorecer la recuperación del subgrupo oriental. Esta idea fue descartada por la administración. El asentamiento de osos en la zona central de Asturias si parece crecer, lo que favorecería un futuro corredor migratorio. El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ya ha identificado cerca de una treintena de ejemplares en los concejos de Santo Adriano, Proaza y Teverga. La progresión demográfica en esta zona de conexión ha sido espectacular desde que en el año 2004 se localizase por primera vez una osa con crías.

Las medidas proteccionistas van en aumento en busca de la supervivencia a largo plazo. Desde el año 2005, el propio FAPAS desarrolla el proyecto “Frutos para el oso”. Una apuesta por aumentar la cantidad de árboles frutales, cerezos y castaños en las zonas de presencia osera.

¿Cómo viven los osos?

Su hábitat ideal es el bosque mixto, formado por hayas, robles y abedules, brezos, piornos y arándanos. Comen hojas y brotes tiernos y escarban en busca de tubérculos, raíces e insectos. Las laderas escarparadas y abruptas son muy del gusto de las osas con crías, que se alejan de los machos en la época de celo para proteger a sus cachorros. En ocasiones los machos matan a las crías que no reconocen como suyas para asegurarse que prevalezca su herencia genética. Las osas se defienden a su manera, se dejan cubrir por el mayor número posible de machos para que todos se atribuyan la paternidad de los oseznos. La época de celo es en mayo o junio.

El oso pardo cantábrico es un animal de aspecto macizo, orejas cortas y redondeadas, cola corta y un pelaje muy abundante y espeso, ágil, con gran rapidez al galope. Tienen colores variados pero el más abundante es el pardo-amarillento. El macho puede rebasar los 180 kg. de peso.

Las crías nacen durante la hibernación, indefensas, con poco pelaje y sin dientes. La variedad del pelaje facilita los censos de población. Las características de la madre sumadas a las de los hijos ayudan a diferenciar a unos grupos familiares de otros.

Las hembras tienen querencias territoriales y es fácil asociarlas con lugares concretos. Los machos adultos son mucho más exploradores. Tiene hábitos nocturnos y puede recorrer decenas de kilómetros en una noche en busca de alimento.

¿Quién nos lleva?

Las empresas de avistamiento de fauna nos facilitan el transporte y un guía intérprete del medio natural.
Casi toda la Cordillera Cantábrica está protegida por el valor natural de los espacios que acoge, donde habitan especies de mamíferos y aves representativos de los bosques caducifolios europeos. En la costa, los humedales, acantilados, o islotes son el refugio de aves y mustélidos. En las aguas del Mar Cantábrico el Kraken convive con distintas especies de cetáceos y otras tantas de aves marinas. Geoface te propone distintas opciones para avistar la fauna asturiana: oso pardo, venado, lobo, alimoche o águila real de forma científica y responsable.
Nos podemos ir con Geoface.es a avistar osos.

Nosotros llevaremos calzado cómodo, sombrero o gorra, crema protectora, chubasquero, muda, agua, comida y telescopio terrestre o prismáticos.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com