Carrera de caballos en Santa Marina

Un hipódromo en la playa

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La mañana del Viernes Santo, la playa riosellana de Santa Marina se convierte en un hipódromo improvisado y populoso. Miles de personas se congregan en el muro para asistir a la única prueba equina del Norte de España que se celebra en un arenal. El marco inigualable de esta playa urbana, con el mar batiente y el horizonte como telón de fondo, predispone para estas carreras inusuales que añaden una nueva dimensión a las competiciones ecuestres. Este 2017 serán el 14 y 15 de abril a partir de las 11:30 horas.

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Hay quien sostiene que en el puerto local, allá por el siglo XVIII, en pleno auge del comercio marítimo, proliferaban actividades de contrabando que eludían los controles portuarios a lomos de caballos negros para confundirse en la noche.

En el año 1989 aficionados locales a la hípica, recordando estas historias de contrabandistas, comenzaron a hacer apuestas sobre cuál sería el caballo más veloz en la playa riosellana de Santa Marina.

Para ello aprovechaban la franja de arena húmeda liberada durante las bajamares. Ya en sus orígenes, el insólito marco deportivo, denotaba una extraordinaria belleza y sentaba las bases para un espectáculo mayor que se fue fraguando con los años.

Hoy en día, tras casi 20 años de rodaje durante los que se fue incrementando la participación con el concurso de más jinetes, amazonas y cuadras locales, clubs asturianos y de otras comunidades limítrofes, la prueba ha adquirido por fin tintes internacionales, pues ya han corrido sobre la playa de Santa Marina clubs ecuestres extranjeros, principalmente de Francia y Portugal.

Además la carrera se ha profesionalizado, pues tras años de ser una prueba exclusiva para que los aficionados mostrasen su destreza, ahora los jockeys son profesionales y los caballos auténticos pura sangre compitiendo el Viernes Santo en una prueba puntuable para el campeonato de España.

La belleza inicial de las primeras carreras se ha ido redoblando con este cambio de estatus, pues la participación de cuadras que habitualmente compiten en el hipódromo de la Zarzuela, el colorido de las ropas de los jinetes, los palcos levantados para las autoridades, la presencia de fotógrafos, televisión, radio y la multitudinaria presencia de público, convierten a la bella playa local en un escenario más espectacular si cabe.

Las carreras riosellanas tienen el objetivo de convertirse en un evento ineludible del calendario ecuestre, siguiendo la estela de otras carreras con más arraigo en el tiempo, como la de Sanlúcar de Barrameda con la que guarda muchas semejanzas. Los propios organizadores del certamen andaluz han asistido a Ribadesella con el fin de colaborar y prestar sus conocimientos.

No se descarta que la carrera en Ribadesella sea más popular y entretenida en un futuro, empleando un recurso lúdico como las apuestas, que ya hacen furor en la prueba gaditana.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com