Desembocadura del Deva

Desembocando al paisaje

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Llegan al estuario de Tina Mayor todas las aguas procedentes de los macizos oriental, central y parte del occidental de los Picos de Europa. El estuario rompe la costa alta y rebaja su altura a base de serpentear y horadar la montaña, creando un paisaje de vértigo en las inmediaciones y una inmensa marisma allí abajo. La parte más externa de la ría es estrecha y encajada, mostrándose como un valle encañonado entre una geología dura de cuarcitas y caliza.

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El río Deva hasta llegar a su desembocadura en el mar Cantábrico recorre 62 kilómetros. Desde su nacimiento en el circo de Fuente Dé comienza a inmiscuirse en la naturaleza rocosa de los Picos de Europa y a trancas y barrancas busca el mar. El estuario de Tina Mayor es el nombre con el que se conoce a la desembocadura del Deva, y constituye el límite entre las provincias de Asturias y Cantabria. Antes, sin embargo, el río va drenando y aumentando su caudal en el propio Valle del Deva, Urdón, Duje y Cares con todos sus afluentes a cuestas. Una zona que al ser tan peligrosa por las corrientes y los riscos, favoreció antaño los desembarcos y el pillaje en esta zona del Cantábrico.

El ecosistema de Tinamayor

Su morfología viene del último periodo glaciar, cuando el nivel marino descendió aquí 100 metros con relación al nivel actual, propiciando el encajonamiento del Deva y la excavación general de un valle que, posteriormente, se fue rellenando con los sedimentos que el Deva se traía pacientemente desde sus queridos Picos de Europa.

La existencia de llanuras fangosas es una de las señas de identidad de esta ría. Unas marismas en las que se pueden distinguir varios niveles. En el primero, las marismas bajas suelen verse afectadas por las mareas y las corrientes, y desde lo alto observamos los numerosos canales que se han ido formando de forma sinuosa. Por encima estarían las marismas altas, en las que comienza a predominar los colores de los juncales y carrizales.

En su conjunto, el ecosistema de Tinamayor no resulta indiferente a la naturaleza, que aprovecha cualquier recodo para crecer y multiplicarse. En los cerros circundantes destacan los bosques de encinas de una especie (Quercus ilex) catalogada como de interés especial y que brota en los cuetos calizos soleados y bien drenados. La ría, gracias a su influencia fluvial intensa, también es colonizada habitualmente por diferentes aves acuáticas. Los carrizales de la ría sirven de refugio durante la cría a aves como el rascón europeo, la gallineta o el ánade real. También se ha constatado la cría de algunas parejas de polluela pintoja y de carricero tordal, especies de nidificación escasa en Asturias.

Otra especie que aprovecha los recursos de la ría como ninguna es la humana, que aparte de la pesca ha encontrado en sus zonas más altas espacios muy fértiles para la agricultura.

La ría también separa administrativamente dos comunidades autónomas, dos municipios, dos localidades que sin embargo no ven en la ría una frontera sino un punto de encuentro para su actividad. Así los pescadores de Bustio (Asturias) constituyen junto con los cantabros de Unquera y Molleda la Cooperativa de Tinamayor.

El Camino de Santiago

El estuario también ha sido punto de ecuentro de la cultura, el Camino de Santiago que recorría la costa del Cantábrico entraba en Asturias cruzando desde Unquera a Tina, con parada en el monasterio (hoy en ruinas) de Tinamayor, muy cerca de la famosa cueva prehistórica del Pindal.

Finalmente, el lugar es un buen reclamo turístico. Muy próximo a él, tanto por Oriente como por Occidente, emergen playas de arena fina y de belleza única, destacando la península de Pechón a pocos kilómetros de Unquera; localidad esta última archifamosa por sus sabrosas corbatas, un dulce de hojaldre con forma de pajarita o corbata, recubierto en su capa superior por un baño de glasa real con almendras. Ideales para merendarlas en la propia localidad de Unquera, mojándolas en un suculento chocolate, que bien podría servir para poner fin a nuestra ruta por la desembocadura del Deva.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com