El bosque de Pome

Un bosque para perderse

El bosque de Pome

Adentrarse en uno de los bosques más emblemáticos de los Picos de Europa es una excursión inolvidable y al alcance de cualquiera. El bosque de Pome es el mayor hayedo del macizo occidental e internarse en él supone una experiencia exclusiva: densidad forestal, ramas, copas, hojarasca, fauna, silencio. El bosque es espeso, alto, musgoso, con espigados acebos y árboles caídos y añosos. En su interior se observan claros abiertos por antiguos aprovechamientos forestales que nos permiten parcelarlo, diversificarlo y posicionarnos en medio del laberinto.

Relacionado: Cangas de Onís, Picos de Europa, Ponga

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Mapa: cómo llegar a El bosque de Pome


Coordenadas
Latitud: 43.2764854
Longitud: -4.9863338

El bosque de Pome es un microcosmos que refleja al ciento por ciento el ambiente del bosque atlántico por la belleza de los tonos, su frondosidad entre prados y peñas, y su origen de niebla y lluvia.

A medio camino entre los paisajes habitados y las moles de caliza de los Picos de Europa, el bosque de Pome es más profundo y umbrío en primavera; en otoño destaca por el dorado de las hojas, al tiempo que la luz del sol penetrando entre las ramas nos permiten disfrutar de unos maravillosos contraluces.

Para disfrutar de su belleza debemos realizar una caminata de unas cinco horas de duración, entre ida y vuelta.

Ruta Bosque de Pome

Partimos de la vega de Enol, junto al lago del mismo nombre, el más grande de los famosos Lagos de Covadonga. Caminamos por una pista bien señalizada que nos conduce hasta el Mirador del Rey, a unos dos kilómetros, situado justo encima del bosque. Allí abajo, entre los ríos Pomperi, Pelabarda y Beyera o del Osu, se encuentra el bosque, ocupando una ladera del valle de Pelabarda.

La panorámica desde el Mirador del Rey no deja lugar a dudas de nuestro destino, si bien no hay sendero marcado y al bajar nuestra marcha se convierte en arbitraria. Que no nos asuste, es una suave pendiente entre matojos y muy pronto nos metemos en el interior de la foresta tras una antesala de helechos, brecinas y matas de fresas y arándanos.

A partir de aquí podemos seguir realizando nuestra propia ruta aleatoria, ya que estamos en pleno corazón del bosque y serán los rincones de Pome, aquellos que más nos encandilen, los que decidan nuestros pasos. Eso sí, debemos siempre tomar puntos de referencia para no perdernos, pues una cosa es perderse metafóricamente en el bosque, y otra más real perderse literalmente y pasar un mal rato.

Nuestras referencias siempre deben ir dejando claro el lugar por el que hemos entrado y por el que debemos de salir para volver al Mirador del Rey.

El piso en el bosque es bastante bueno y limpio, probablemente por la acción de la fauna que mora en este paraje. Y como música de fondo, sobre todo en primavera, un sinfín de cánticos y trinos de ave. El haya es predominante, pero también hay robles, acebos, castaños, abedules, fresnos y otros, con una flora autóctona muy rica y variada. Cobija también abundante fauna: rebeco o gamuza, corzo, urogallo… es difícil de ver directamente aunque no tanto identificar los rastros de su paso anónimo por este hermoso lugar.

A disfrutarlo.
Reportaje fotográfico de Anda Conmigo

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