Palacio de Congresos de Oviedo

Calatrava en Oviedo

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El prestigio de Santiago Calatrava echa un pulso arquitectónico a la ciudad de Oviedo con una edificación futurista, espectacular, sorprendente como una maqueta de Blade Runner que llega a ser real, e inquietante como un Mazinger que extiende sus puños sobre una ciudad clásica.

Pero no es este el sentido buscado por un proyecto que a medio y largo plazo aspira a readaptar todo un barrio en una zona diáfana, de grandes amplitudes peatonales, rodeada de árboles y láminas de agua cristalina.

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En su concepción final “los brazos” de Calatrava ofrecerán su verdadero significado de acogida, de encuentro y unión con la ciudadanía en torno a un Palacio imponente para los nuevos tiempos.

El arquitecto valenciano, que recibió el premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999, opina que su nueva obra pondrá al día la bella ciudad asturiana “haciéndose eco de una época y de un inicio de siglo”.

Oviedo encuentra en este espacio un nuevo referente. Una estructura grácil a pesar de las miles de toneladas de material empleado, que destila levedad atmosférica e infinitas perspectivas y simetrías cuando se la observa detenidamente y se la recorre perimetralmente.

Por dentro, las traducciones visuales son similares, abundantes en vistas y contravistas, cargadas de perfiles y con una suavidad inusual entre los grandes bloques del inmenso lego. El Palacio permite distintas panorámicas del interior gracias a las alturas escalonadas.

Hacia fuera es un gigantesco mirador de la ciudad, ofreciendo innovadores balcones al “skyline” ovetense. En todos los casos transmite la sensación de ser una gran obra de ingeniería, una obra que ha sido llevada al extremo técnico y que permite la propia automodificación de sus formas, como un organismo vivo que busca acomodo vital según las condiciones externas.

¿Qué hay en el Palacio de Congresos de Oviedo?

Un nuevo referente decíamos; nuevo por moderno pero también por inédito en la capital asturiana. Oviedo entra en la vanguardia de la arquitectura urbana con este espacio destinado a albergar cuatro usos distintos en un solo conjunto:

1/ El centro comercial Buenavista con 40.000 metros cuadrados de superficie.

2/ El salón de congresos Princesa Letizia, se enmarca en la construcción principal y se distribuye en dos plantas que albergan una sala menor, salas para conferencias y usos polivalentes y una sala mayor, de 4.510 metros cuadrados, con una capacidad para 2.500 personas. Esta instalación tiene forma de ovoide y está dispuesta sobre una plaza semicerrada. Tal y como ha sido concebida por Santiago Calatrava, da la impresión de “estar flotando en el agua”. Esta parte central de la obra cuenta con una cubierta móvil, una visera gigante compuesta de varias decenas de grandes elementos, “nervios” o “costillas” de acero blanco (el color característico del arquitecto valenciano), unas fijas y otras móviles que pueden inclinarse gracias a un sistema hidráulico, permitiendo una mayor entrada de la luz y una modificación del aspecto exterior del Palacio.

3/ Un hotel de cinco estrellas, de 15.800 metros cuadrados, ubicado en la parte sur del solar y que consta de tres plantas y 150 habitaciones.

4/ Un área de servicios administrativos del Principado, que acoge las sedes de las Consejerías en sus alas este y oeste y que ocupa una superficie de 11.000 metros cuadrados

La magnitud de la construcción da espacio también a una zona subterránea destinada a aparcamiento con 2.100 plazas y un vestíbulo que supera los 2500 metros cuadrado.

El edificio en forma de U que remata la estructura y rodea al Palacio se eleva unos 30 metros del suelo mediante un complejo de pórticos de acero.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com