El rastro de Gijón

El mayor mercadillo de Asturias

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El rastro de Gijón es sin duda el mercado ambulante más grande y concurrido del Principado. Se pone en pie todos los domingos en las inmediaciones del estadio del Molinón.

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Dicen los entendidos que para encontrar eso especial que buscas es preciso madrugar, no obstante, su horario de 9 a 15 horas es más que suficiente para trastear todo lo posible y encontrar premio en todas las ocasiones. Existe una variedad de productos sorprendente, un escaparate idóneo para coleccionistas vintage, nostálgicos de la tecnología analógica, rastreadores de libros, amantes de la huerta ecológica y buscadores de gangas en general.

Husmear en este rastro es el mejor entretenimiento dominical. Los asiduos al mismo acuden con ilusión renovada en busca de chollos escondidos en los puestos. Entre espejos, radios fundidas y candelabros de otra época brilla con luz propia nuestro objeto de deseo. Pero como no sólo de segunda mano vive el hombre, podemos encaminarnos a este enorme zoco en busca de ropa o calzado low cost, perfúmenes, flores, verduras, pájaros, música, el pan del día o una buena empanada.

La historia de este gran mercado a pie de calle tiene solera. Terminada la Guerra Civil fue feria de ganado principalmente: compraventa de asnos, mulas, caballos percherones, vacas, bueyes y ovejas. Los aldeanos bajaban de los pueblos cercanos a vender sus productos de la huerta. Por aquel entonces el rastro también contaba con una gran afluencia, dada la escasez de alimentos en las ciudades, proliferando el estraperlo, el trueque y la picaresca.

Durante la segunda mitad del siglo XX el rastro se ubicó en el centro de la ciudad y la algarabía continuo por otros derroteros menos existenciales, con comerciantes de otra índole y entre cassettes de Los Chichos.

En la actualidad, los feriantes de antaño han dejado paso a profesionales de los mercadillos, que organizan los stocks, hacen inventarios de existencias, pagan puntualmente sus impuestos pero siguen practicando el marketing a viva voz. Un reclamo al que no has de faltar si eres un amante de los mercadillos, pues en éste de Gijón abunda la cantidad y la cantidad, además de mil tipos de calidades. Es un evento único con sus propias leyes económicas donde la competitividad y la competencia está garantizada en medio de un batiburrillo inmenso.

Además, acercarse a este mercado no supone problemas de accesibilidad. La Empresa Municipal de Transportes Urbanos de Gijón (Emtusa) tiene un servicio de autobuses, la línea 4, que, desde las 7.20 horas hasta las 15.00 horas del domingo, tiene parada delante del Palacio de los Deportes, donde se ubica el rastro.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com