Festival de la Avellana Infiesto

Para avellanas las de Piloña

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La avellana guarda de forma hermética su fruto. Una cáscara dura que sólo cruje por presión de los dientes o de algún artilugio. El sabor interior de la avellana es parte del sabor rural de Asturias y de su paisaje, en el que dominan arbitrariamente los avellanos, cuyas varas han sido útiles generación tras generación para muchas labores del campo, y no sólo para instigar al ganado. Este 2017 es el 1 de octubre.

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El primer domingo de octubre, la localidad de Infiesto rinde homenaje a esas avellanas que hace unos siglos s partieran para el continente amontonadas en barcos en exclusiva (en pleno siglo XVIII era normal ver llegar buques ingleses al puerto de Gijón para cargar avellana, y lo mismo sucedía en el puerto de Villaviciosa y Ribadesella). La producción asturiana sufrió un largo traspiés por otro tipo de especializaciones ganaderas que la sucedieron, así como una baja cotización del producto. El avellano siempre presente quedó desde entonces escondido en el paisaje, sin ningún afán de explotación o comercialización. Sólo algunas zonas como Piloña, con Festival de la Avellana incluido, intentan recuperar el símbolo de la avellana, y también el potencial comercio de este fruto seco, cada vez más demandado en bruto y como derivado para la repostería o empresas licoreras. Asturias, con decadencia avellanera y todo, ocupa el segundo lugar nacional de producción tras Cataluña. Cuenta con variedades autóctonas tales como: Negreta, Amandi, Quirós, Espinareda, Casina y Villaviciosa, que ocupan un lugar preferente en la escala internacional de calidades.

En la Piloña actual, la avellana ha encontrado de nuevo justo reconocimiento en calidad y camina hacia la cantidad renovando sus árboles y creciendo en nuevas plantaciones. La avellana tiene futuro y se ve respaldada en estas tierras por contar con marca propia. También ayuda mucho la organización de un festival que ha superado su triségimo aniversario, que ya se ha acerca en ventas a las 20 toneladas en apenas dos días de mercado, y que se convierte en lugar emblemático de la avellana asturiana por encima de otros concejos que también contaron con gran tradición avellanera como Aller, Cornellana, Teverga, Belmonte, Grado, Quirós o Allande.

Si se tira de manual técnico, el horizonte avellanero de Piloña pasa por volver a sentar las bases de un nuevo nacimiento. Es necesario rejuvenecer las plantas, abonar y realizar controles fitosanitarios. EI rejuvenecimiento se efectúa mediante podas, suprimiendo el 50% de la vegetación para provocar la emisión de ramas jóvenes, eliminando las ramas secas y las que estén excesivamente inclinadas. También se insiste en la idea de que muchos avellanos presentan condiciones demasiado envejecidas y que hay que optar por replantar.

Y replantando avellanos se abona también una ilusión colectiva y toda una gastronomía paralela en la que toda Asturias seguirá teniendo espejo. Por eso el Festival de la Avellana convoca tanta expectativa y tanta gente. Los galardones otorgados en este certamen también ayudan: los premios a la calidad del fruto, mejores recolectores, los más jóvenes, los de mayor edad, premio a las plantaciones y a la repostería con avellana…

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Bizcochu d'Ablana

Para hacer el bizcocho, se mezcla la nata con el azúcar y se remueve suavemente hasta ponerlo cremoso. A continuación se agregan tres yemas, ralladura de limón y coñac. Se mezcla todo bien.

Cuando esto ya esté, se le añade harina con la levadura y las tres claras batidas a punto de nieve. Se mezcla bien todo y se mete al horno (150 grados).

Para hacer la crema, se hace una crema pastelera. Se ponen a hervir la leche junto a la canela y el limón, separando un poco de leche para mezclar con la maizena. Cuando la leche empiece a hervir, se le añade el azúcar y la leche con la maicena, revolviendo constantemente. Cuando esté en su punto, se retira del fuego y se mezcla con las avellanas molidas. Se deja enfriar.

Cuando tengamos todo esto, partimos en dos partes el bizcocho y bañamos con el almíbar la primera; después le echamos al menos la mitad de la crema bien extendida por el bizcocho; le ponemos la otra capa y volvemos a bañarlo con el almíbar untando más crema por encima. Una vez hecho esto, lo espolvoreamos con azúcar y lo requemamos con una plancha. Si sobra crema, se utilizará de adorno.

Ingredientes del bizcocho

3 huevos, ralladura de limón, 1 taza de azúcar, 1 taza de nata, 2 tazas de harina, 2 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de coñac y levadura.

Ingredientes de la crema

1 litro de leche, 4 cucharadas de maizena, 250 grs. de avellanas molidas, canela, 11 cucharadas de azúcar, limón y almíbar (agua, azúcar y coñac).