La dieta de la castaña

En Asturias, cuando llega el otoño no sólo caen las hojas. Por numerosas carreteras comarcales y por infinidad de caminos vecinales y senderos mal trazados, un fruto acorazado cual erizo, cargado de espinas defensivas, duerme plácidamente en el suelo mientras continúa madurando y abriéndose en dos. Sus púas se muestran más abatidas, relajadas. Del verde pasa al marrón y en sus entrañas espera la rica castaña, la que nos reconforta el cuerpo en los meses más fríos del año.