Fabada asturiana

El plato más universal de Asturias es la fabada. Un plato abundante y popular, fuente de energía sobre todo, que ha dado al Principado gran fama, a sus gentes parte de su talante «grandón» y a todos los estómagos que la acogen una «fartura» inolvidable. A estas alturas esta información es de perogrullo. El problema radica en que tras esta verdad gastronómica se esconde una variedad enorme de alubias asturianas y un sin fín de platos paralelos, con ingredientes mil, y en principio más ligeros, que también trataremos de dilucidar aquí.

La fabada típicamente asturiana cuenta con unas directrices tradicionales exigentes, y se habla de ella como única y singular, a veces sin considerar la otra riqueza «fabística» regional, la tipología de alubias autóctonas que acompañan como «misses» secundarias a la reina de las recetas regionales.

Veamos. Algunas de las variedades más populares de habas asturianas son: roxa, o colorá (para estofar); verdina (muy de moda, pequeña y verde para comer con angulas o conejo, marisco en general o platos de caza); fabones,o habas de mayo; la del riñón (para servir con verduras); la pinta, la del güeyín, la amarillina, la granjilla, etc, etc.