La playa del Silencio o Gaviero english

La playa recóndita

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Su nombre lo dice todo, la Playa del Silencio es un paraje mudo donde los acantilados se cierran sobre sí mismos convirtiendo el oleaje propio de las inmediaciones en un arrullo sutil. Tiene forma de concha y una longitud que no supera los 500 metros de longitud. Medio kilómetro cargado de encantos. Se combinan los acantilados protectores, los islotes dispersos en la orilla y la calidad y color especial de sus aguas.

Foto de Daniel Martín.

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Todo extremadamente natural. Hablamos de un espacio genuino cuyo principal atractivo radica en su conservación y que, por lo tanto, exige respeto medioambiental por parte de sus visitantes. Su virginidad paisajística hace que tenga bien merecida el título que le han otorgado de espacio protegido, dentro de la costa occidental del Principado.

Los lugareños llaman a esta playa el “Gaviero del Silencio”, posiblemente por la colonia de gaviotas que anidan en el acantilado anguloso que la cierra por el este. A parte de estas aves, este enclave medio salvaje es frecuentado por pescadores deportivos y aficionados a la pesca submarina, pues el abrigo que proporciona su fisonomía lo convierte en idóneo para estas prácticas. Sus aguas están casi siempre en calma y bucear en ellas es un pequeño lujo. Una inmersión recomendada comienza en el costado derecho de la playa, donde se bordea el acantilado situado al este de la bahía, nadando mar a dentro y doblando el cabo hasta alcanzar unos islotes. En este punto nos podemos sumergir hasta los 18 metros de profundidad. La vida en estos fondos es la característica del Cantábrico, con gran cantidad de mejillones y percebes en las rocas de los canales, bosquetes de laminarias, lábridos como el merlo o la maragota, sargos, congrios y escórporas; incluso alguna lubina.

En la playa, la arena dorada y fina se conjuga con la grava y los cantos rodados. Para acceder a ella debemos dejar nuestro vehículo en las inmediaciones del pueblo de Castañeras y descender por unas empinadas escaleras. El acceso no es difícil ni tortuoso, aunque tampoco entraña la comodidad de otras calas más accesibles a las que se llega en coche; quizás por esto mismo guarda su idiosincrasia originaria como en poco sitios del Cantábrico.

En bajamar, la playa del Silencio da paso a la pequeña cala de El Riego, una arenal también pleno de encanto, entre la isla de Sarna, al Oeste, y Punta Gayuelos, al Este. Aquí se abren cavidades y las rocas adquieren diseños imprevistos. El sitio más propicio para disfrutar de la tranquilidad absoluta. Observamos los islotes de un archipiélago escarpado, donde el resto del mundo siempre queda demasiado lejos.

En la Playa del Silencio nos encontramos con una de las metáforas más perfectas que pueden definir la singular magia del paisaje asturiano. Una playa pequeña y recóndita que se esconde para acoger a los que se sienten fugitivos de un mundo cada vez más artificial.

 

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Cómo llegar

Se localiza en la mitad occidental del concejo de Cudillero, a Poniente del Cabo Vidio. Las poblaciones más próximas son Castañeras y Novellana.

La localidad de referencia para llegar a la playa el Silencio es Castañeras, tomando la salida correspondiente en la N-632. La playa dista poco más de un kilómetro de dicha población. La mayor parte de este trayecto puede hacerse en coche, no así los últimos 250 metros, que deben cubrirse a pie. Al arenal se desciende por una escalera en el acantilado. Para quien no disponga de vehículo propio, en Novellana existe un apeadero de ferrocaril; esta opción, aunque obliga a caminar un buen trecho, presenta el atractivo del bello itinerario costero por el que circula el tren.