La ría del Eo english

El Eo, frontera y naturaleza

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A vista de satélite la ría del Eo es algo más que una simple frontera entre comunidades, es una considerable grieta azul que se funde en el cantábrico. A vista de pájaro ya es una gran extensión de agua en calma. A pie de ría es el cuerno de la abundancia encarnado en un hábitat múltiple, muy apreciado por las aves, animales, flora, y algunos o muchos humanos.

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Su etiqueta administrativa es la de Reserva Natural Parcial de la Ría del Eo, que a la vez coincide con su título ecológico.

La descripción geográfica, sin embargo, no profundiza en su valía biológica, sólo habla de ella como frontera física entre Asturias y Galicia; situada entre los concejos de Castropol y Vegadeo, en el extremo occidental asturiano, y el de Ribadeo, en el extremo oriental gallego. Una ría que según la geografía es sólo la parte final de un río largo que parte de Galicia y que podemos ubicar entre las coordenadas 43º 28’ y 43º 33’ de latitud norte y 7º 00’ y 7º 03’ de longitud oeste. El río Eo nace en Fonteo y desemboca en la citada ría después de 87 kilómetros de recorrido. El estuario final constituye un vasto humedal con 930 kilómetros cuadrados de extensión, 800 metros de anchura y casi 6 millas de longitud.

La geología también tiene bastante que decir en este territorio rico y polisémico. En su opinión, la forma de la ría la crea una falla longitudinal y una serie de fracturas menores que forman ensenadas. Su configuración actual deviene de una serie de procesos de excavación y relleno del valle, sobre el que se han venido intercalando sedimentos de oleajes, vientos, mareas y desgaste fluvial. El suelo se compone principalmente de pizarras, areniscas y cuarcitas, y en las proximidades de la ría aparecen también calizas y dolomías.

La historia nos dice que a las riberas del Eo terminaron por recalar un surtido desfile de civilizaciones, pueblos y nómadas del mar. Los romanos, los normandos, los balleneros y los piratas ingleses navegaron en sus aguas y pisaron su arena. Los últimos (los piratas) persiguiendo en 1719 a dos fragatas de guerra españolas, y terminaron por hundirlas en aguas del río bajo la famosa Torre de La Atalaya, saqueando después los pueblos.

Sociológica y económicamente se concibe como recurso de primera magnitud, fuente de riqueza, generador de modos de producción, foco creciente de interés turístico, y a la vez escenario de costumbres y tradiciones de la clase marinera.

Ecosistema de la ría del Eo

El acento mayor, hablando estrictamente de la ría, cabe colocarlo en su ecosistema. Desde el punto de vista de la ecología, la ría no tiene ninguna clase de desperdicio. Es limpia y translúcida, y sirve de fuente de vida para numerosas especies. Supone una importante zona de invernada para las más de medio centenar de especies de aves que vienen del norte de Europa, y que la eligen para pasar el invierno. Entre éstas encontramos el ánade real, el ánade rabudo, o el ánade silbón. Otras muchas especies permanecen en el humedal todo el año: andarríos, zarapitos, garzas, garcetas, chorlitos, cormoranes o archibebes. Esporádicamente se pueden encontrar espátulas, tarros blancos y algunas otras. La ría del Eo está considerada como zona húmeda de importancia nacional. Fue declarada Reserva Natural Parcial, y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Su naturaleza, sin embargo no se extingue en las aves. También es muy importante la presencia del salmón, que penetra en la ría desde finales del invierno a principios del verano, y el reo o trucha morisca. Entre los mamíferos sobresale la nutria. En la cuenca alta dominan las aves rapaces, corzos, gatos monteses y ginetas.

De su vegetación se admira las enormes praderas submarinas de Zostera acuática. Hacia el interior existen grandes masas de juncos y cañaverales.

Su valía paisajística tiene pocos rivales en las inmediaciones. En el conjunto de la ría existen atractivos roquedales, playas y calas, bellas ensenadas.

Deportivamente hablando la ría ofrece mil experincias a los aficionados. Al ser navegable es posible prácticar tanto la pesca deportiva como el remo o la vela. Desde los pequeños muelles costeros de Castropol, Figueras y Ribadeo también pueden alquilarse barcas de paseo.

El deporte está bien organizado, cabe citar sendos clubs de Vela y Mar en Castropol, encargados de organizar cursos y competiciones como la popular regata de traineras “Trofeo Bandera Príncipe de Asturias”.

Otro tipo de ocio en forma de excursiones por la naturaleza también están contempladas. Como la carretera rodea completamente la zona protegida, se puede ver la ría a pie, en bici o en coche haciendo una ruta circular de unos 25 Km. A pocos Km. de Ribadeo por la N-634 se encuentra el observatorio de Reme, un excelente lugar para disfrutar del paisaje y de las aves que pueblan la ría, incluyendo un amplio panel informativo con referencias a las distintas especies. Desde Castropol podemos adentramos en la ensenada de A Berbesa, donde recogen almejas y berberechos las mariscadoras , con excelentes panorámicas costeras.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com