Martes de campo en Oviedo

Fiesta de prau en Oviedo

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Coincidiendo con la llegada del buen tiempo, toda la ciudad deja la rutina a un lado para disfrutar de sus espacios verdes. Se abandonan las obligaciones laborales y, en comunidad, se despliega un gran mantel al aire libre. Numerosos grupos tradicionales actúan por todos los rincones de la ciudad, entonando temas tradicionales, al son de las panderetas, tambores y gaitas. Este 2017 se celebra el 6 de junio.

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En Oviedo hay un martes marcado en rojo en el calendario: “El Martes de Campo” o “La Balesquida”, que se celebra el primer martes posterior a Pentecostés. Se trata de una “folixa primaveral” de primer orden.

En Asturias no hay fiesta de “prau” sin “bollu preñáu”, con el pan relleno de chorizo o panceta. La capital del Principado no puede ser menos. Durante la fiesta del Martes de Campo, toda la ciudad y todos sus visitantes dan buena cuenta del bollu en grata compañía. Pero además del bollu, de la sidra y de otros platos típicos de espicha que se llevan preparados de casa, esta fiesta requiere otro elemento capital de la “folixa asturiana”: El prau.

¿Dónde se celebra el “Martes de campo”?

Dos son los escenarios habituales en los que Oviedo sale al campo ese día señalado:

Parque de Purificación Tomás y Monte Naranco: la zona donde acude la juventud, con música en vivo y espacio suficiente para disfrutar de la pandilla en un “picnic” multitudinario donde corre la sidra y otros líquidos elementos.

Parque de San Francisco: lugar donde tradicionalmente se ha celebrado la fiesta y que es frecuentado por un ambiente más familiar. En el paseo del Bombé, epicentro de la fiesta siempre abarrotado, se busca un hueco para reencontrase con viejas amistades. Las mesas más codiciadas son las que quedan a la sombra de los árboles centenarios. Los familias con niños pequeños suelen ubicarse cerca de los juegos infantiles.

Historia del “Martes de campo”

La fiesta se remonta al siglo XIII. La reglamentación más antigua conservada data del 15 de mayo de 1450. La esencia del medievo sigue viva en distintas manifestaciones, como en la cabalgata del Heraldo, de blanco inmaculado, sobre caballo también blanco, que -el domingo previo a ese martes señalado- anuncia las fiestas de La Balesquida y pide permiso al alcalde para repartir el bollo y el vino entre los cofrades y los socios protectores. Anima al público asistente a que le acompañen en comitiva por el casco antiguo de Oviedo.

El punto de inicio y final es la capilla de la Balesquida, próxima al hospital desaparecido que donó en 1232 la benefactora de la Cofradía de los sastres, Velasquita Giráldez. En su honor, la propia Cofradía pasó a denominarse Cofradía de La Balesquida. Durante el siglo XVI la fiesta se celebra un domingo de mayo, y se lleva en procesión la imagen de la Virgen de la Esperanza, desde la capilla de La Balesquida hasta la de Santa Ana de Mexide. Después de la misa se repartía a los cofrades el almuerzo, que consistía en un torrezno, bollo y vino. Ya en el siglo XVIII se hizo popular el almuerzo en el Campo de San Francisco y, al final de la tarde, un responso por doña Velasquita que aún se sigue practicando en la iglesia parroquial de San Tirso el Real.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com