Museo Evaristo Valle

Evaristo Valle y su obra

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Para Evaristo Valle la pintura, como para los artistas del Renacimiento, es cosa mental. No era de ésos que plantan su caballete ante un paisaje y lo transcriben con absoluta minuciosidad. Valle es un artista original; era un niño cuando comenzó a garabatear con su caja de colores para expresar la emoción que le producía la naturaleza.

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Según nos cuenta Lafuente Ferrari: “Hay pintores que, aunque muy dotados para su arte, necesitan muchos ensayos antes de encontrar su voz propia. Digo su voz y no su mundo, porque eso sí se le impuso a Valle desde sus primeros años; la dulce y húmeda naturaleza de Asturias, la vida humilde, pegada a la tierra, la melancolía de los verdes ácidos bajo las nubes plomizas, la paz aldeana en contraste con la existencia artificiosa de la ciudad…”

Hijo de su época como Zuloaga, Pérez de Ayala y otros, a Valle le interesaba en sus personajes más lo característico humano que lo realista individualizador. Captaba el temperamento y la situación sociológica de sus modelos y les presentaba en el medio en que ambas cosas mejor se reflejan: el marinero en charla junto a las redes, las comadres murmurando, la señorona rodeada de criados o capellanes… es decir, que Evaristo Valle pinta más que al hombre a la gente. Por ello no necesitaba la presencia física de sus modelos, sino su recuerdo. Sin embargo el hábito de pintores contemporáneos a Valle eran otros bien distintos: modelo y estudio, taller y modelo. Cuando en uno de sus momentos de creación fecunda, en los años 20, alguien le preguntó en Gijón si él pintaba de memoria, Valle contestó: “No recuerdo haber pintado un cuadro sin haberlo visto antes en la vida real y mirándolo y mirándolo y sintiendo y sintiendo su línea, su color y su belleza, tanto me ha emocionado a veces, que a mis ojos se asomaron las lágrimas para verlo.”

El Museo Evaristo Valle es fruto del cariño y la generosidad de la sobrina del pintor María Rodríguez del Valle, quien desde su muerte en 1951 atesoró con admirable celo obras, objetos personales y documentos del artista que hoy integran los fondos del museo.

Se exhiben permanentemente más de un centenar de obras de Valle, que organizadas de forma cronológica, temática o técnica, nos permiten aproximarnos a su profundo, variado y rico legado dibujístico y pictórico. También se puede ver junto a la reconstrucción de su estudio, la sugerente colección de conchas heredada por el pintor de su padre.

Sus primeras pinturas realizadas en París a partir de 1903 como La orgía, otras de mediados de la primera década del siglo como La nieta enferma y El filósofo; o sus retratos familiares, obras tan serias y profundas como los retratos de la abuela y la madre del pintor, esta última única obra que siempre permaneció colgada en su estudio y que fue repetidas veces modificada.

Tras su vuelta definitiva a Gijón, obras claves dentro de su producción, con pinturas tan importantes como las de la serie Los palcos, Baile de carnaval, El potrillo en el corral y Elegantes de Gijón; a partir de éstas el paisaje y las gentes de Asturias estarían ya siempre presentes, consciente de que en este rincón del mundo, por “su simple complejidad” y por sus características vivenciales absolutamente únicas, poseían capacidad sobrada como para suministrar a su imaginación creadora arsenal suficiente para desarrollar una obra con alcance universal.

Los dos edificios museísticos se encuentran dentro de unos espléndidos jardines, mezcla de jardinería francesa e inglesa, que con más de 16.000 metros cuadrados conservan, después de un siglo, buena parte del trazado, elementos ornamentales y muchas de sus 120 especies diferentes de árboles y arbustos, en su mayoría autóctonos.

El museo, forma así un marco incomparable que cargado de melancolía está en perfecta sintonía tanto con la obra y la personalidad de Evaristo Valle, como con la de su fundadora. En los jardines se exponen más de una veintena de esculturas, preferentemente de artistas contemporáneos, existiendo un espacio para la contemplación y el estudio de las aves y otro dedicado al Bonsai.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Dirección:
Camino de Cabueñes, 261 – Somió
33203, Gijón

Teléfono de contacto: 985 33 40 00

Más información: Museo Evaristo Valle