Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu english

Atrévete con el Naranjo

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Idolatrado por los alpinistas, las escaladas a su cumbre se cuentan como hazañas de gran mérito. De un tiempo a esta parte, sin embargo, cualquier persona con cierta preparación física, y sin sentido del vértigo, puede hacer cumbre afrontándo la peña por sus caras más fáciles. Desde arriba se disfruta de una sensación exclusiva e intransferible. La vista es impresionante: la costa asturiana al fondo, Torrecerredo a un paso, Peña Santa un poco más allá, y por todas partes un quebrado relieve de caliza cargado de picos y “jous” que producen una extrema sensación de abismo y precipicio.

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El Naranjo de Bulnes, o Picu Urriellu, es una silueta perfectamente contorneada en el centro físico de los Picos de Europa. Tiene una altitud de 2.519 metros y es una de las cimas emblemáticas del alpinismo español, especialmente por los 550 metros de pared vertical de su Cara Oeste.

Pero además de las vistas, allí arriba experimentaremos el orgullo reconfortante de la misión cumplida y siempre podremos alardear de habernos atrevido con un sueño. Por la cara Sur, la más facil, hay unos 150 metros de escalada al alcance de casi todos.

Escalado en la actualidad por todas sus caras y aristas, el Naranjo es El Picu o la Peña por antonomasia, la cúspide excelsa de la montaña astur. Todas sus caras tienen alguna ruta de dificultad moderada y más o menos asequible, excepto la Cara Oeste. Para escalar esta última sí se necesita un alto grado de preparación.

Desde que Luis Martínez, «el Cuco», murió en esta pared el 2 de septiembre de 1928, muchos han sido los montañeros que han perdido la vida al intentar escalarlo. Pero es que esta pared extremadamente lisa, es de las más tentadoras de la península. Vencerla es una auténtica conquista, sobre todo en invierno y a pesar del riesgo.

Primeras ascensiones al Picu Urriellu

El 5 de agosto de 1904, Don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa, y el «Cainejo», un pastor cabraliego, inauguraron las escaladas al Naranjo. La ascensión fue accidentada, pero lograron coronar la cumbre por la cara norte, conocida desde entonces como Vía Pidal. El doctor en geología y experimentado alpinista alemán Gustav Schulze llevó a cabo la segunda ascensión al Naranjo el 1 de octubre de 1906 también por la cara norte. Siendo ésta la primera ascensión en solitario del pico.

El 8 de marzo de 1956 Angel Landa del Grupo Alpino Turista de Baracaldo y Pedro Udaondo, del Grupo de Montaña Juventus de Bilbao consiguen coronar el pico por primera vez en condiciones invernales. El 21 de agosto de 1962 los alpinistas aragoneses Alberto Rabada y Ernesto Navarro ascienden al Pico por primera vez a través de la difícil cara Oeste.

En el invierno de 1969, mueren los guipuzcoanos Ortiz y Berrio en el primer intento de asalto invernal de la cara Oeste. Estuvieron muy cerca de superar la ascensión. Los medios de comunicación se volcaron en esta tragedia. En febrero de 1970 una nueva tragedia conmociona los medios televisivos. Lastra y Arrabal son rescatados de la montaña, pero el segundo falleció en el hospital.

Por fin, en el invierno de 1973, César Pérez de Tudela y Pedro Antonio Ortega «El Ardilla», junto a Miguel Ángel García Gallego tuvieron a toda España en vilo, en lo que fue la primera invernal por la cara oeste que les valió el reconocimiento de héroes del Naranjo.

Esta gran hazaña, así como los frustados intentos a lo largo de todos estos años, y las dramáticas muertes en la pared oeste, han concedido al Urriellu un carácter mítico. Además de su singular figura, casi inverosímil en los perfiles habituales de la montaña, se unen las particulares historias de cada una de las escaladas. Por eso admirar el naranjo, aunque sea en la lejanía, incluye ese componente de riesgo que no puede separarse nunca de su belleza.

Miradores Picu Urriellu

Desde todos sus miradores el Urriellu actúa como un potente imán que nos obliga a observarlo con detenimiento. Fortaleza natural, casi inexpugnable, es como si estuviese constituido por una singular roca desplomada del cielo. Se ve desde casi todas partes en el oriente de Asturias: desde Pimiango; desde el Pozo de la Oración, en Póo de Cabrales; desde Camarmeña, donde le han levantado un monumento; desde el pueblo de Los Callejos; desde la sierra plana de Los Carriles; desde la carretera general, una vez pasado el pueblo de Naves, en dirección a Oviedo; desde la zona costera de la parroquia de Pría, en Villanueva; desde Ovio y Picones, en Nueva. Desde todos estos lugares se ve, bien oscuro, bien cubierto de nieve, bien con nubes, bien anaranjado; y es tan peculiar, y tiene una personalidad tal, que aún cubierto por la niebla su silueta se recorta al otro lado y se la reconoce.

Quizás uno de sus mejores miradores se encuentra en la aldea cabraliega de Asiegu, que desde la Sierra de Cuera supone un observatorio idóneo de los Picos de Europa. En Asiegu descubrimos efectivamente, a la caída de la tarde, que el Urriellu presentaba tonalidades anaranjadas y rosadas.

Quien quiera admirarlo de más cerca, aunque no se atreva a subirlo, puede caminar hasta la misma falda de esta montaña y descubrir su talla imponente. A continuación explicamos cómo acercarse a la base del Naranjo.

Reportaje fotográfico de Anda Conmigo

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Llegar a la base

La ruta nos llevará un tiempo medio de unas seis horas. Se trata de una excursión en toda regla por el macizo central de los Picos de Europa.

La travesía más clásica para acercarse a la Vega de Urriellu parte de la aldea de montaña de Sotres, donde dejaremos el coche. Desde ahí caminamos por la pista que conduce a los invernales de Cabao; después se cruza el río Duje y desde ahí se asciende hasta el collado de Pandébano donde finaliza la pista y comienza la senda. Una vez en la senda hay que dirigirse a la majada de la Terenosa (donde se encuentra el refugio del mismo nombre). Desde esta zona se alcanza el Collado Vallejo, y la ruta vira al sur. Ya divisamos el Picu Urriellu. A partir de ahí el camino asciende zigzagueando hasta la Vega de Urriellu, donde está situado el refugio del mismo nombre a 1960 metros de altitud.

Para volver a Sotres lo hacemos por el mismo camino.