Parque Natural Ubiña

La quinta maravilla

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Se trata de un magnífico territorio de montaña con un relieve de fuertes contrastes, que resulta inmejorable para la práctica del senderismo y, en general, para disfrutar plenamente de la naturaleza. El macizo principal supera los 132 kilómetros cuadrados con cotas superiores a los 2.000 metros. En total, el nuevo Parque Natural suma más de 42.000 hectáreas de extensión y abarca la totalidad del concejo de Teverga, así como parte de los de Quirós y Lena.

Foto de Antonio Vázquez.

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El Macizo de Peña Ubiña es tras los Picos de Europa el principal sistema montañoso de la Cordillera Cantábrica. La reciente declaración del Parque Natural Ubiña-La Mesa convierte a este espacio en el quinto parque natural del Principado. Con él la superficie protegida en Asturias supera el 35% de su territorio, el más alto nivel de protección natural de toda España.

Limita al sur con la provincia de León, al oeste con el Parque Natural de Somiedo y al norte con los concejos de Belmonte de Miranda, Grado y Proaza.

El Consejo Internacional de Coordinación del Programa Hombre y Biosfera, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aprobó el día 11 de julio de 2012 en París la declaración del territorio del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa como Reserva de la Biosfera. De este modo, Asturias cuenta ya con seis espacios integrados en esta red mundial, dado que a las reservas de Somiedo, Muniellos-Fuentes del Narcea, Redes, Picos de Europa (compartida con Castilla y León y Cantabria) y Río Oscos, Eo y Terras de Burón (compartida con Galicia) se suma ahora el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa.

Una de los aspectos más destacados de este privilegiado paisaje es el intenso modelado glaciar, una huella geológica que es más evidente en el amplio valle de los Puertos de Agüeria, en el centro del Parque: uno de los parajes más hermosos de éste. La mejor vista de estos puertos se alcanza en la cima de la cercana Peña Rueda, pirámide caliza de 2.155 metros de altura. La ruta para acceder a ella parte de la aldea de Lindes. Durante la ascensión se observa en las laderas las distintas tonalidades de los pastos, de color más pardo allí donde la nieve ha tardado más tiempo en retirarse. Los antiguos sistemas glaciares también se observan claramente en la Veiga el Robezo, Socellares y Llaseiru. Circos glaciares, artesas, cubetas o morrenas; cicatrices geológicas de un pasado donde la nieve era perpetua en esta zona.

Hacer cumbre dentro de los límites de este Parque es relativamente sencillo, pues existen montañas para todos los gustos, con decenas de opciones: desde el senderismo más relajado hasta la más arriesgada escalada. En el extremo meridional se localiza el macizo de Peña Ubiña, la segunda montaña más alta de la región tras los Picos de Europa, con altitudes superiores a los 2.400 metros (Picos del Fontán y Peña Ubiña con 2.417 metros), así como los Huertos del Diablo, con picos que superan los 2.100 metros. En el límite con Somiedo se alza el cordal de La Mesa, con 1.830 metros en el Alto de la Cugurza y Peña Negra. En la zona norte del Parque, entre Quirós y Teverga, se encuentra el extremo meridional de la Sierra de La Sobia, con alturas superiores a los 1.600 metros.

Abundan también las grutas y simas, como el complejo del Trabe, Vallina el Corro o Manín, subsuelos estudiados y topografiados por espeleólogos desde hace años. La Cueva Huerta, en Teverga, cuenta con galerías de catorce kilómetros y está catalogada como monumento natural. Es de destacar el interesante desfiladero de origen kárstico, formado por el río Val de Sampedro, que va desde la localidad de Fresnedo hasta la de Páramo, en la que se encuentra la citada Cueva Huerta.

El Parque Natural de las Ubiñas destaca por la gran abundancia de hayedos -con más de 5.000 hectáreas- y bosques de roble y abedul, que ocupan más de 500 hectáreas. También hay una notable presencia de milenarios tejos. Por encima de los bosques dominan extensas áreas de pastizales que abastecen al ganado autóctono desde siempre. Aquí también se han alimentando tradicionalmente los rebaños de merinas trashumantes, procedentes de Castilla León o Extremadura.

El Parque forma parte del extremo oriental de la población osera, la que se encuentra en mejor estado. El urogallo mantiene en las áreas forestales de la zona varios cantaderos en uso y encuentra refugio en las numerosas acebedas. En las áreas bajas, la presencia de importantes masas forestales permite el asentamiento del jabalí, corzo, azor o gavilán. Si bien las especies de alta montaña son más representativas en el Parque: rebeco, águila, buitre o alimoche.

El patrimonio arqueológico y etnográfico, así como el mantenimiento de los usos tradicionales de la tierra, son otros valores añadidos a los naturales. El poblamiento es escaso en toda la zona y se sitúa a orillas de los ríos principales. La comunicación entre pueblos y aldeas se realiza por carreteras inéditas, resultando especialmente bello el trazado que desde Campomanes conduce al Puerto de la Cubilla por Tuiza.

En general, se trata de un espacio rural basado en la ganadería de vacuno; más concretamente de la raza Asturiana de los Valles. En los pueblos se pueden encontrar buenos ejemplos de la arquitectura tradicional de la montaña asturiana, con viviendas levantadas en mampostería de piedra y corredores de madera. Junto a estos núcleos de los valles coexistieron las brañas de las montañas, en las que se construían sencillas cabañas de piedra con cubierta de teja o de escoba (teito), además de los llamados corros o cabanos, construcciones circulares con una falsa cúpula de piedra. En el concejo de Teverga se conservan buenos ejemplos de estas brañas, como las de Tuiza, El Rebellón, Llamaraxil o Funfría. La riqueza etnográfica del Parque se extiende a la conservación de las tradiciones locales, artesanía, gastronomía y folclore característicos.

Los Abrigos Rupestres de Fresnedo localizados en el entorno del pueblo de Fresnedo, en Teverga, son lo más representativo de un rico patrimonio arqueológico. Se trata de un conjunto de cinco covachos con numerosas representaciones pictóricas datadas de la Edad del Bronce -Edad del Hierro. De la época castreña se conservan restos de castros en la Focella y Barrio (Teverga), así como en La Picona en Ricabo y El Collao (Quirós).

Sin duda uno de los elementos más afamados de esta zona es el Camino Real de La Mesa, calzada romana que discurría por la cresta de los cordales que hoy delimitan los concejos de Somiedo y Teverga (Cordal de La Mesa), así como los de Belmonte de Miranda y Grado (Cordal de Porcabezas). Esta vía, quizá tan antigua como los primeros indígenas astures, comunicaba los principales pueblos romanos de Asturias con los de la Asturica Augusta (Astorga).

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Las principales vías de acceso al Parque son la autopista A-66 y la carretera nacional N-630, que comunican Oviedo con la capital del concejo de Lena, así como la carretera regional AS-228 que, desde Avilés y atravesando toda la zona centro de la región, alcanza el Puerto de Ventana en el concejo de Teverga. A Bárzana, capital de Quirós y puerta de entrada al área central del Parque, se accede por la carretera regional AS-229, tanto desde Pola de Lena, por el Alto de la Cobertoria, como desde el cruce con la AS-228, por el embalse de Valdemurio. La red viaria del Parque se completa con carreteras de menor orden que arrancan desde las capitales de concejo, dando servicio a los diferentes valles en que se organiza el territorio.