Playa de Salinas y El Espartal

La playa más grande

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Hablamos de uno de los arenales de mayor dimensión del Principado en la localidad de Salinas, en el extremo occidental del municipio de Castrillón. Tres kilómetros claramente divisibles en dos zonas de playa: la de Salinas de carácter urbano, situada en la villa de veraneo del mismo nombre; y la playa del Espartal, que continúa a la primera guardando su aspecto más salvaje en un espectacular campo de dunas, con comunidades vegetales únicas en Europa, que ha sido declarado Monumento natural.

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De acuerdo con la Administración, la playa de “El Espartal” sería el nombre genérico de todo el arenal, incluyendo la playa de Salinas y la de San Juan de Nieva, colindante con la ría de Avillés. Pero la playa en su conjunto, sin marcar más límites ni nombres, es un continuo que en su parte urbana discurre por un paseo marítimo, desde la zona conocida como La Peñona, en el extremo más occidental, hasta el comienzo de las dunas de El Espartal.

Un largo, ancho y cómodo paseo que recorre aproximadamente kilómetro y medio de palya. Paralelo a él podemos admirar lujosos chalets y antiguos caserios, un Club Naútico, varios restaurante y bares, con sus terrazas, kioskos de helados y chucherías. Al comienzo de este paseo podemos disfrutar de un bucólico paisaje marino, con rocas cortantes, cerca del Museo de las Anclas y del popular monumento a Philipe Cousteau.

En marea baja descubrimos que la extensión playera supera los 500.000 metros cuadrados de superficie. Una gran sensación de amplitud, una concha inmensa de arenas finas y limpias. Sus espectaculares medidas y la manera franca de disfrutar con la vista del mar Cantábrico que, entre otras visiones, nos permite gozar de atardeceres insólitos, ayuda a comprender el hecho de que esta playa sea una de las más concurridas del verano astur. Ha atraído la atención de miles de visitantes desde finales del siglo pasado, cuando la localidad homónima de Salinas fue poco a poco apetecida por la burguesía nacional. Se inauguró entonces un balneario de gran actividad durante la primera mitad de siglo, y se fue creando una colonia residencial en el entorno privilegiado de esta vecina, larga y hermosa concha ribeteada de dunas, el lugar perfecto para veranear. Así surgieron las primeras residencias veraniegas, ajardinadas casas unifamiliares, alineadas en calles rectilíneas.

Hoy en día Salinas conserva gran parte de su carácter vacacional, en parte debido al propio turismo regional, pues son muchos los asturianos que tienen en Salinas una casa para su segunda residencia. Esta tradición de veranear en Salinas ha ido derivando en nuevos usos a pie de playa. Ya no se trata sólo de tomar baños. Por sus dimensiones es propicia para toda clase de deportes de equipo que se pueden practicar sobre la arena, sobre todo fútbol y voleibol.

También es especialmente adecuada para la náutica y para el windsurf y el surf. Orientada al Noroeste, como la mayoría de las mejores playas surferas de Asturias, está considerada de las mejores del Principado para esta práctica. Salinas y el Espartal, al ser tan largas, recogen todo tipo de direcciones de mar y de viento, por lo que, dependiendo de las condiciones, los surfistas tienen mucho donde elegir. En cualquier época del año veremos gente sobre las olas. En esta playa tienen lugar competiciones de nivel nacional.

En último término, esta franja playera también dispone de muy buenos servicios: mobiliario de playa, duchas, vestuarios… También cuenta con dotación de socorristas, silla Anfibia, sillas de control, lanchas de salvamento, puntos de Información, limpieza diaria de arena o acceso para discapacitados.

La últimas inversiones realizadas han venido a mejorar toda esta infraestructuras con la ampliación de áreas recreativas y tramos del paseo marítimo, o la ejecución de un carril bici.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com