Río Dobra, Olla de San Vicente english

Un jacuzzi en el Dobra

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Os proponemos aquí una ruta asequible, sencilla, sin grandes desniveles, pero no por ello menos atractiva que otras ni menos bella. Se trata de una excursión en toda regla, apta para todas las edades, con apenas media hora o 45 minutos de recorrido.

El camino no tiene ninguna clase de pérdida. Sólo hay que seguir el sendero. No existen bifurcaciones ni ramales que nos confundan. Una única direción que nos conduce a un final gratificante y, si el tiempo acompaña, refrescante.

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Pocas ocasiones depara la montaña de encontrar una piscina caudalosa y profunda. La olla de San Vicente merece la visita. No te hemos engañado, el baño está garantizado y la belleza del lugar también.

Pero vayamos por partes, dando un poco de contexto al lugar.

Entorno de la Olla San Vicente

El río Dobra es uno de los más verticales de la orografía asturiana. Nace en la vertiente leonesa de los Picos de Europa y termina su recorrido cediendo sus aguas al Sella. A pesar de que su recorrido es corto, permite distintas opciones para disfrutar de la naturaleza. En su cuenca más alta sólo es apto para la práctica del barranquismo, creando una garganta estrecha y escarpada. Pocos kilómetros antes de su llegada a Tornín, en Cangas de Onís, el río atraviesa parajes exuberantes de Amieva. En este último tramo el Dobra se apacigua, encuentra el terreno llano y abierto por el que nosostros emprenderemos la ruta a pie.

Bautizado por los celtas como “Dubrán”, significa “agua”, el río tiene un nombre propio que le viene al pelo. En nuestra excursión descubriremos que el agua bien podría llamarse “Dobra”, porque en pocos lugares como éste se le rinde mejor tributo al líquido de la vida. Por muchas que sean las palabras empleadas y las traducciones, después de este paseo de montaña nos quedaremos con “Dobra”. Antes de llegar a la Olla de San Vicente nos iremos encontrando más pozas y ollas, profundas y claras que va llenando otro agua en movimiento, con una vitalidad extraordinaria. En nuestro pequeño recorrido nos encontramos todas las posibilidades del aseo humano: bañeras, duchas en forma de cascada, jacuzzis, piscinas… En derredor crece la vegetación, aseada y nutrida por ese mismo agua del Dobra. En nuestro camino observamos amplias manchas de bosque autóctono floreciendo en las orillas. Fresnos, arces, olmos, alisos, sauces… Según vamos ascendiendo aparecen los castañares, robledales y hayedos.

Agua y floresta en estado puro, y todo ello salpicado de montañas. El río Dobra conserva aguas cristalinas entre otras razones porque está exento de todo tipo de contaminación, no teniendo en su cuenca hidrográfica ningún asentamiento humano. Es por ello que la ruta que os detallamos a continuación conlleve un extremo respeto. En vuestro caminar no hagáis nada por cambiar su condición natural ni su limpieza, después de vosotros irán otros que quieren encontrar el Dobra y sus orillas intactas, como un legado cercano de los majestuosos Picos de Europa. Dejad huella, pero sólo con vuestras botas. Sabed que una vez en la Olla de San Vicente la naturaleza se pone a vuestro alcance para quitaros el sudor y quizás el estrés. Además de la gran extensión de la laguna, en algunos puntos el agua supera los cinco metros de profundidad. Disfrutad el baño.

Si bien sus cristalinas aguas nunca llegan a estar calientes del todo, entre junio y septiembre están en su mejor momento para el baño y nadie saldrá defraudado. Se convertirá en una auténtica experiencia.

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Coger la carretera que sale de Cangas de Onís en dirección al Puerto del Pontón, y a unos seis kilómetros, tras pasar un pueblecito que se llama Tornín veréis a la izquierda de la carretera un restaurante-venta. Dejar el coche allí mismo. Muy cerca se inicia el camino.

La caminata durará entre unos 30 o 40 minutos, el calzado debe de ser cómodo pero no requiere tampoco grandes exigencias. La primera parte del recorrido, siguiendo el curso del Dobra, discurre por una pista que luego se tornará sendero.

El camino está perfectamente trazado hasta la Olla de San Vicente y no existe ninguna pendiente de mención. Además del atractivo del río y la naturaleza circundante, encontramos a nuestro paso buenos ejemplos de arquitectura tradicional en forma de cabañas, y alguna otra construcción más antigua como el puente de piedra romano o Puente Viejo, a unos 200 metros de iniciarse el recorrido. Atravesando el puente comienza otra ruta muy atractiva, la senda del Arcediano. Desde el Puente Viejo podemos entretenernos observando el curso del Dobra y la belleza del lugar.

No nos desviaremos aquí, seguiremos donde lo habíamos dejado, siguiendo en paralelo el trayecto fluvial. Continuamos por la pista hasta desembocar en un pequeño valle denominado La Pandiella, donde hay unas cabañas, pradera y pequeña pomarada. A escasos metros (unos 5 minutos) el camino se estrecha hasta formar una senda pegada al río y labrada en la caliza. Llegamos a la altura de unas bonitas cascadas. Un poco después atravesaremos un túnel de alisos y avellanos y llegamos a la Olla de San Vicente. Sobre ella descubrimos una explanada adornada con frondososs tilos, un lugar idóneo para comerse un bocata o iniciar los preparativos para el baño.