Vega de Ario y el Jultayu english

Una buena caminata

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Para llegar al corazón geológico de los Picos de Europa no es necesario correr riesgos ni superar grandes desniveles, solamente hace falta ponerse unas buenas botas y tras una caminata reconfortante situarse en pleno centro del paisaje astur, a los pies de las grandes moles de caliza.

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Hablamos aquí de la ruta que discurre entre los Lagos de Covadonga, a 1100 metros de altitud, y Vega de Ario, a 1600 metros, que entre ida y vuelta tardaremos unas seis horas en realizar. La excursión comienza en la misma orilla del lago de la Ercina, uno de los famosos lagos de Covadonga. La meta, Vega de Ario, es una inmensa pradera salpicada de calizas a donde suben en verano sus rebaños los ganaderos, y que cuenta con un refugio de montaña idóneo para los amantes de los Picos, sirviéndoles de base para numerosas actividades de montaña y espeleología.

A nosotros, excursionistas diurnos y ocasionales, nos sirve este trayecto como una pequeña gran aventura de ida y vuelta. Una vez que tenemos la mochila sobre los hombros seguimos el camino marcado que parte del lado izquierdo del lago Ercina. Un señalado camino de herradura que lleva la denominación P. R. PNPE-3 de la red senderista del parque, y que orillea en un principio el lago por el flanco oriental. Avanzamos entre unas cabañas que conforman la vega de la Ercina, para tomar enseguida la senda que asciende bordeando un arroyo, la Riega del Brazu, y que poco a poco se va encajonando en la Canal de la Cuenye, la cual desemboca en la Vega la Paré. En esta zona empezamos a ver las primeras manchas boscosas.

Será al cabo de unos 40 minutos, aproximadamente, cuando llegamos a la encantadora Majada de las Bobias, salpicada de cabañas. Al final de la misma podemos refrescarnos en la fuente “la Canaleta”, que emana de una roca junto al camino. Al rato entramos en un pequeño bosque de hayas, que atravesamos, poco después nos toca un pequeño descenso y vemos una nueva majada allí abajo, a nuestra izquierda. Es la Redondiella (a la que no descendemos). Hasta aquí llevamos unos 60 minutos de andadura. Continúamos, cruzamos el río y entramos en una pendiente llamada popularmente Las Reblagas. Un camino pedregoso y pelado, previo al alto conocido como Las Campizas.

Estamos más o menos a mitad de camino y es un buen punto para tomarse un descanso. La senda desde aquí se encuentra bien marcada con hitos y alguna señal de pintura, por lo que es fácil de seguir. Atraviesa sin perder altura una zona de “jous” (hoyas) conocida como Los Abedules y nos aproxima al collado de El Jitu. Aprovechamos para admirar las siluetas imponentes del Macizo Central dibujadas en el horizonte sobre el popular desfiladero del Cares.

El nítido camino a la izquierda, bien pisado, nos orienta sin mayores problemas hasta el refugio Marqués de Villaviciosa, que tiene servicio de cocina y dispone de una fuente cercana. El refugio está ubicado en el borde septentrional de la Vega de Ario (1.630 m) (2.40 h.). Poco antes de llegar a él dos montones de piedras y una mesa de orientación nos permiten identificar las principales cumbres que avistamos desde nuestra estupenda posición.

La cima redondeada del Jultayu se ve al fondo (derecha). Si las fuerzas nos lo permiten, no es mala idea culminar la ruta ascendiendo a esta montaña de 1935 m. La cima es de fácil conquista, se tarda algo menos de 1 hora desde la Vega. Al tratarse de una cumbre menor merece la pena hacer un pequeño esfuerzo y coronar uno de los miradores más famosos de la montaña cantábrica.

La vista panorámica es realmente impresionante. Observamos en todo su esplendor el macizo del Llambrión y Torre Cerrado frente a nosotros, y más de 1.500 allá abajo vemos el pueblo de Caín. Y es que el Jultayu es el balcón por excelencia de la garganta del Cares.

 

Texto: © Ramón Molleda para desdeasturias.com

Información de interés

Recomendaciones

Lo mejor es empezar a caminar a las 9.00 o 9.30 de la mañana como muy tarde.

No lo intentes con mal tiempo ni con niebla.

Es preciso marcar un ritmo tranquilo pero constante, sin paradas demasiado largas.

Se puede hacer esta excursión con botas de trekking o playeros fuertes.

No hay que olvidar la cantimplora, que podemos llenar en las fuentes del camino. La cámara de fotos es casi inmprescindible.

Tiempo estimado dos horas y medio horas a Vega de Ario, una hora más al Jultayu. El regreso, por el mismo camino.